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Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

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Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Anabeth Valmont el Miér Ago 02, 2017 9:01 pm

Un día de Mayo del año 2012.


Okay, todo había pasado demasiado rápido, aun cuando ella sentía que se le había hecho realmente eterno y que el Mundo realmente se le había venido encima. En un momento su propio suegro estaba llevándola hasta el altar con todos los invitados pendientes de ella y de su hermoso vestido blanco y al siguiente, Maverick le estaba diciendo delante de todos los invitados que no podía casarse con ella y se marchaba tomado de la mano con el padrino de bodas…

¿Qué?

Realmente, hasta ese momento, había sido incapaz de reaccionar y ambos hombres ya salían corriendo por la puerta de la iglesia, mientras toda la gente había levantado un zumbido enorme de murmullos y exclamaciones, que Anabeth no tuvo en cuenta hasta que su dama de honor posó una de sus manos sobre su hombro, para preguntarle si estaba bien. La rubia la miró algo confundida, no entendía nada, lo único que sabía es que no podía estarle pasando aquello en esos momentos, no, de seguro se trataba de un sueño y uno muy malo, del cual sólo quería despertar en cuanto antes.

Movió la cabeza, sin saber que decir, y sólo entonces recayó en toda la gente que le miraba, incluyendo el sacerdote, por lo que se dio la media vuelta y rápidamente salió corriendo por la puerta trasera de la iglesia.

Escuchó como algunas voces llamaban su nombre a gritos, pero ella no deseaba regresar, ni quedarse a soportar semejante vergüenza. No deseaba en absoluto sentir la mirada de lástima de nadie, aún cuando estaba tan consternada que ni siquiera pensaba en asesinar a Maverick… aún.

Simplemente corrió a toda la velocidad que pudo son sus finos zapatos de tacón y se lanzó a la calle más cercana, para coger la puerta de un taxi que se estaba cerrando, pues acaba de recoger al pasajero que transportaría. Se coló a gatas por encima de las piernas de aquel desconocido, hasta sentarse en el asiento contiguo y nuevamente cruzársele por encima para cerrar la puerta,

Arranque, s'il vous plaîtle pidió al chofer con notoria prisa, y sólo entonces miró a su acompañante, para también dedicarle un nuevo: Por favor.

El vehículo comenzó a moverse y Anabeth vio por la ventana como sus amigas y parte de la familia de Maverick quedaban atrás, haciéndole señas al taxi para que se detuviera, por lo que sólo entonces la rubia se permitió respirar y apoyar los codos en sus piernas, para así tener un soporte y poder esconder el rostro entre sus manos.

No respondió, aunque tampoco pareció escuchar ninguna de las preguntas que probablemente tanto el chofer como su acompañante le habrían hecho, estaba demasiado confundida y ocupada con sus propias preguntas como para ser capaz de responder las ajenas, por lo que sólo alzó la cabeza cuando el taxi pareció detenerse. Sin embargo, sólo se trataba de un semáforo en luz roja.

¿A dónde vamos?preguntó entonces al muchacho que estaba a su lado, quien le entregó una respuesta un tanto inesperada, por lo que la francesa parpadeó un par de veces, antes de agregar ¿Tiene baño? Eso sería perfectole sonrió Necesito uno.

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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Rhett Poulsen el Miér Ago 02, 2017 11:00 pm

Estaba mas frustrado de lo que consideraba posible, completamente fuera de juego. Simplemente no sabía qué más hacer para ayudar a Ella. Hablar no servía y la matalobos tampoco. Ella misma era su peor maldición pues de alguna forma había conseguido hacer que todo fuera cada vez peor. Claustrofóbica, vanidosa y autodestructiva, realmente había tenido ganas de darle una cachetada la primera vez que la vio llena de cicatrices, pero se contuvo de hacer cualquier otra cosa además de simplemente saludarla pues, para suerte de la chica, Cosmas le había adelantado algo o simplemente se hubiera quedado boqueando como pez nada mas verle el rostro. Por suerte los padres de Ior eran pocionistas y rápidamente habían hecho los emplastos necesarios para curar las heridas, pero las marcas persistirían hasta el día en que su carne se deshiciera con la muerte.

Ayudarla iba más allá de lo que él podía hacer pues ella definitivamente no quería ser ayudada. Un poco desesperado se tomó la cabeza con las manos y simplemente deseó perderse en el fondo de una botella o entre las piernas de una chica, pero en cambio simplemente había decidido ir a casa y acurrucarse en la cama, que era todo lo que pedían sus huesos doloridos.

Su ubicación actual no era nada más que otro problema. Nat había insistido en que se quedara en su casa, sin embargo esto se había vuelto un poco como otra locura pues habían demasiados silencios incómodos y el día anterior a la luna llena ambos habían perdido los estribos, gritándose hasta el momento en que ella lanzó un plato que se había estrellado en la pared junto a un paralizado Rhett que lo único que hizo fue a irse del lugar con lo que tenía más a mano. Aún quedaba cerrar esa conversación antes de tomar sus cosas y simplemente retirarse a la cabaña en las montañas donde normalmente pasaba sus transformaciones cuando estaba en Gran Bretaña.

Por eso se encontraba en Londres nuevamente, aún cuando simplemente quería largarse de allí (estaba un poco arrepentido de volver, en primer lugar). Se sentía atrapado sólo de pensar en que aún no tenía el dinero suficiente como para volver a Sud América.

Detuvo un taxi y se subió en él, pero la puerta aún no terminaba de cerrarse cuando un torbellino de blanco se precipitó sobre él. En un primer momento pensó que era un patronus, pero no, pues el torbellino blanco pasó nuevamente sobre él para cerrar la puerta del taxi, pidiéndole en un Frenchglish que arrancara.

El chofer le miró a él a través del retrovisor preguntando qué hacer y Rhett simplemente asintió para que él arrancara, dándose cuenta sólo en ese momento de que detrás de ellos un grupo de gente corría intentando alcanzar el torbellino blanco que, según descubrió en cuanto le miró bien, tenía cabello rubio.

- Hey, ¿Estás bien? -le preguntó, intentando observarla mejor, pero ella estaba oculta del mundo detrás de dos manos de dedos largos con elegantes uñas cuadradas. Sus manos eran lo único que podía ver de ella pues no estaba seguro de donde tenía sus piernas (a decir verdad, debajo de tanta tela ni siquiera estaba seguro de dónde estaban las de él)- ¿Necesitas ir a algún lugar? -le preguntó- Você precisa ir a… -mierda. Se dio cuenta pronto de que estaba hablando en portuñol en vez de francés, así que se calló pues ella tampoco parecía estar escuchándole, así que, apoyando la espalda en la butaca del taxi, se preguntó exactamente qué había hecho para merecer lo que le estaba pasando. ¿Por qué exactamente es que un chico con jeans gastados y una camiseta de Iron Maiden estaba sentado al lado (o abajo) de un vestido de novia con una chica delgadísima dentro?

Puso su antebrazo delante de sus ojos y simplemente fantaseó con las playas de Colombia mientras decidía qué hacer exactamente con el problema que ahora mismo tenía encima (la chica, no el vestido. Era relativamente fácil para él salir de abajo del vestido… aunque no estaba seguro de que para la chica fuera igual).

El taxi se detuvo cuando él ya tenía resuelto que lo primordial era ocuparse de su acompañante. No tenía idea de quién era, pero no podía dejarla sola en un momento de necesidad (era obvio que no estaba bien), así que se haría cargo de ella hasta donde se lo permitiera.

Cuando por fin ella habló decidió quitarse el antebrazo de los ojos y mirarla, quedando deslumbrado. Dios, era joven… y hermosa. Se sintió tímido y sus pensamientos se agolparon en su lengua, así que optó por ser sincero.

- Me encantaría decirte que vamos a una suite de lujo, pero en realidad vamos al departamento de mi hermana. ¿Funciona para ti? -contestó, divertido por la idea de que ella simplemente se hubiera unido al plan.

¿Tiene baño? Eso sería perfecto. Necesito uno. -continuó ella, regalándole una sonrisa que le extrañó y relajó a partes iguales, haciéndole reír mientras el taxi reiniciaba su marcha.

- Si, tiene un baño y probablemente algo de ropa que podría prestarte si acaso quieres estar mas cómoda -contestó con una sonrisa suave en sus labios, sintiendo que ella debía estar lo suficientemente desesperada como para simplemente confiar en un desconocido- ¿Eso estará bien para ti?¿Estás bien? ¿Necesitas algo? -preguntó esta vez, mirándola fijamente mientras Londres se movía a toda velocidad fuera del vehículo.



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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Anabeth Valmont el Jue Ago 03, 2017 10:28 am

Mantuvo la sonrisa en su rostro luego de que el muchacho le respondiera que efectivamente el departamento de su hermana contaba con un baño que ella pudiera usar, y asintió levemente ante su ofrecimiento de ropa, aunque por su cabeza jamás pasó la ida de que le estaba ofreciendo la ropa de su hermana, sino la suya propia.

Se mordió el labio inferior con un pequeño resquicio de nerviosismo, era como si aún no se diera cuenta de lo que estaba haciendo en realidad. Estaba demasiado confundida y consternada como para pensar con claridad y darse cuenta que se estaba yendo con alguien a quien no conocía en lo absoluto, al departamento de otra persona a la que conocía aún menos y ni siquiera tenía en su poder un teléfono para llamar en busca de ayuda en caso de que algo saliera mal. Sin embargo, había algo en la mirada de aquel joven que de cierto modo le tranquilizaba y es que de buenas a primeras, ese chico parecía siempre haber tenido cara de niño bueno.

Respiró profundamente y desvió la mirada hacia su propia ventana, pero ni siquiera alcanzó a intentar vislumbrar por donde andaban, pues su acompañante volvió a hablarle para preguntarle cosas y Anabeth no dudó en regresarle la mirada, aun con un pequeño aire de confusión en su rostro. Todo parecía tan irreal.

¿Una botella de vodka?

Preguntó no muy segura, antes de echarse a reír, soltando la carcajada. Vaya que aquello había sonado un poco ridículo, incluso para alguien como ella, pero en realidad era lo único que podía decir que realmente necesitaba en esos momentos.

Mira…

Comenzó poniendo una de sus manos sobre la rodilla del muchacho, aunque con tanto vestido no tuvo demasiada idea en donde la fue a posar y simplemente se cercioró de hacerlo lo suficientemente lejos de su tronco, como para no llegar a tocar nada intimo.

De verdad estoy muy apenada por haberme subido en tu taxi…dudó por un momento y luego se retractó En verdad, no, pero es lo que correspondería decir ¿no es así?volvió a sonreír De verdad necesitaba salir de ahí, de toda esa gente, y desaparecer por un momento, tal vez por un día, o dos, no lo sé, sólo… no quiero regresar ahora mismo, ni ahí, ni a mi departamento en donde por seguro me buscarán. Pero mis bolsillos están vacíos, de hecho ¿qué vestido de novia tiene bolsillos?volvió a reír No tengo nada conmigo; dinero, identificación, las llaves de mi carro o de mi departamento, absolutamente nada, pero si me ayudas… prometo pagarte en cuanto me sea posible. Soy doctora, bueno, lo seré dentro de un mes, pero ya estoy trabajando como medio tiempo y gano lo suficiente como para cubrir cualquier gasto. Sólo, por favor, no me tires del taxi en un basural o un muelle abandonado porque de seguro me voy a morir.

Y así, sin quererlo, estaba ya regresando a ser ella misma; alguien con excesiva imaginación y una capacidad para ignorar por completo el significado de la palabra vergüenza. Claro, con contadas excepciones, como cuando se dio cuenta que había sido plantada delante de más de cien personas hacía tan sólo unos minutos atrás.

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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Rhett Poulsen el Jue Ago 03, 2017 7:19 pm

- Creo que podemos hacer algo para eso -le contestó, guiñándole un ojo divertido mientras ella se carcajeaba. No creía que fuera a perderse entre las piernas de la chica (era demasiado joven para alguien como él y venía vestida de novia), pero definitivamente podía ayudarla a perderse en el fondo de la botella.

En el fondo de su mente su conciencia se preguntaba cómo tomarse este giro del destino, pero no se encontraba demasiado preocupada porque definitivamente estaba sacando su cabeza del agujero donde se encontraba metido hasta ese momento, olvidando a Nat y a Ella para perderse en un problema que se iría pronto.

En ese momento ella le habló y él la buscó con la mirada, siguiendo el movimiento de su mano y viendo que ella había hecho todos los esfuerzos por, probablemente, poner una mano en su pierna y casi había fallado, posándola a medio camino entre su pierna y el aire. Merlín, el asunto del vestido se volvía algo memorable en su mente, pero sólo la miró, dándose cuenta de que ella esta vez quería hablar en serio.

Negó con la cabeza para indicarle que no debía sentirse mal por haberse montado en su taxi, así que cuando ella misma se corrigió sonrió con ella, sin saber si contestarle o algo. No importó, pues ella volvió a hablar.

Se rió con ella cuando dijo lo de los bolsillos en los vestidos y volvió a reír cuando ella terminó su frase diciendo que iba a morir.

- Yo… -no sabía qué decir en realidad, así que se rió y se rascó la nuca- Soy Rhett. -se presentó, tendiéndole la mano y sintiéndose torpe cuando se enredó en medio de los velos del vestido. Al final se los sacudió con una sonrisa divertida y se la entregó a la chica para que pudieran darse un apretón de manos- no sé qué decir, en realidad. Comprenderás que estoy más sorprendido que tú y esto es un poco alucinante -dijo riéndose y rascándose la nuca una vez más, en un gesto nervioso- Llevo sólo unas semanas en Inglaterra, de problema en problema y no conozco a mucha gente, así que creo que esto sólo podría salir bien. -alzó los hombros y se dio cuenta de que ya estaban llegando.

- ¿Puedes dejarnos allí? Si, aquí, perfecto. -dijo, dándole indicaciones al chofer antes de medio levantarse para meter sus manos entre todos los vuelos del vestido y largarse a reír porque no lograba alcanzar su billetera pues, de alguna manera, tenía el pulgar ahorcado con la tela de la falda de la chica- Dios, tu vestido no solo no tiene bolsillos, tampoco me deja alcanzar los míos -le contestó divertido cuando al fin encontró su billetera y le pagó al chofer, dejándole una propina por las molestias- Eh… es aquí… ¿Vienes? -preguntó, un poco nervioso porque si la chica se bajaba el juego de “esconder a una novia” sería real… y si no lo hacía se sentiría un poco nervioso al no saber qué sería de ella después, así que cuando ella le siguió se sacó la sudadera y se la tendió- me parece que sería correcto entregártela -admitió divertido, rascándose por tercera vez en unos minutos- ¿Sabes lo raro que esto es para mi? -esta vez le tendió su brazo por si ella quería caminar sujeta de él. En cuanto el portero le vio llegar se dio cuenta de que no sabía si le recibiría, pero el que abriera la puerta tan pronto como le vio le hizo notar que Nat no estaba tan enfadada como pensaba (al menos no había vetado su acceso) y suspiró con alivio, sin embargo en cuanto este vio el atuendo de su compañera le miró interrogante y Rhett sólo alzó los hombros, terminando con toda la “conversación” que tuvieron al respecto.

Llamó al ascensor y subieron hasta el piso de Nat (el 15avo. Desafortunadamente habían construido otro edificio relativamente cerca, así que la vista estaba arruinada y por eso había resultado bastante económico de comprar).
- Bienvenida. El baño está allí. Te conseguiré un poco de ropa mientras.

Al ingresar se veía un departamento amplio, pero de líneas sencillas. Nat también era médico, así que se limitaba a mobiliario bonito, pero funcional. Las paredes blancas le daban luz a un departamento que, de lo contrario, sería muy oscuro y el piso había sido reemplazado recientemente por madera oscura (“me permite andar sin zapatos todo el año y es más fácil de limpiar” le explicó a Rhett cuando este preguntó acerca de la elección). Un futón cubierto de cojines blancos, azules y de un verde muy similar al pijama de cirujanos cumplía la función de sofá frente a un mueble para televisión que no tenía una televisión, sino que un equipo de sonido pequeño y muchos libros. Una Macbook Pro estaba abierta sobre la mesa de centro junto a un tomo de una enciclopedia de oncología geriátrica y una serie de papeles con notas escritas a mano. En el minúsculo balcón del rincón había un sofá extremadamente cómodo (y desgastado) de un cuerpo del mismo color gris que el futón. Era el sofá preferido de Nat, así que en vez de deshacerse de él compró una mesilla minúscula y lo acomodó en el balcón. En las noches podías sentarte ahí y observar las luces de la ciudad.

Justo detrás estaba la mesa cuadrada para cuatro personas. De vidrio y metal rompía un poco con los esquemas del departamento, pero en realidad Nat estaba amoblándose poco a poco. En la pared, junto a una pizarra donde se leía el mensaje “Rhett, esta noche tengo turno. Nos vemos mañana” había una muesca donde se había saltado la pintura (probablemente el plato que ella había estrellado. Merlín, suerte de que no había tenido intenciones de apuntarle a él). El baño de invitados se encontraba en el pasillo, justo al lado de la cocina y allí fue a donde Rhett le había indicado que fuera.



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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Anabeth Valmont el Jue Ago 03, 2017 8:07 pm

Simplemente sonrió en respuesta a la posibilidad de encontrar aquella tan preciada botella de vodka y es que realmente no deseaba hacerse muchas ilusiones, pero si la conseguían, joder, definitivamente sería tal vez el momento cúspide de su día.

Anabeth no tenía nada en esos con lo cual poder escaparse, no tenía dinero para pagar un taxi y mucho menos una botella de vodka, por lo que no dudó en expresar al muchacho aquella preocupación, el darle las respectivas explicaciones y el pedirle que por favor no la dejase tirada en ninguno de esos horrorificos y desolados lugares en donde la rubia tonta de la película siempre moría.

Le notó algo nervioso, o tal vez confundido, no lo culpaba. En una situación como aquella, muy pocas personas sabrían realmente como reaccionar, así que lo entendía completamente. Rió cuando le vio enredarse con su vestido e intentó a ayudarle un poco, hasta poder estrecharle la mano y regresarle la sonrisa.

Anabeth.

Dijo solamente su nombre y es que realmente no deseaba interrumpirle, por lo que le escuchó sin atreverse a cuestionar en ese momento el porque alguien como él podría tener tantos problemas, y es que si lo hacía, le correspondería hablar de los suyos y a este punto, ni siquiera ella los entendía.

Justo en ese momento el taxi pareció llegar a destino, por lo que ambos tuvieron que ponerse a pelear con el vestido para que Rhett pudiese pagar la carrera. La francesa asintió con la cabeza a la invitación del muchacho y aún forcejeando con su vestido, logró bajarse del vehículo, olvidándose de dar las gracias al chofer.

Anabeth miró al muchacho algo confundida, cuando éste le entregó su sudadera, por lo que la recibió entre sus manos y se la dejó colgando de un brazo, sin saber realmente que hacer con ella, pues definitivamente no tenía ni una pizca de frío y además iban a entrar inmediatamente a un edificio. Así, con la otra mano, iba a recoger su vestido, cuando vio el brazo tendido del muchacho, por lo que le quedó mirando por un segundo, antes de colgar su propia sudadera sobre aquel brazo y así quedar con sus dos manos libres para poder sujetar mejor el vestido y poder caminar por los desniveles de piedra de las típicas calles de Londres, sin llegar a tapizar el suelo con su boca.

Probablemente es tan raro para ti como para mi. Créeme, no acostumbro casarme todos los días, y mucho menos salir corriendo de una iglesia con todos los invitados dentro.

Le sonrió a él y también al conserje que les abrió la puerta, a quien además le dedicó un muy educado:

Merci.

Con curiosidad, observó el edificio y también el ascensor, el cual tenía las paredes de espejos, por lo que la chica se miró a él, mostrándose algo decepcionada. No es que no le gustara lo que veía, sino que verse a sí misma vestida de novia era como una cachetada de realidad, que le hacía darse cuenta verdaderamente de lo que había ocurrido y en la situación en la cual se encontraba, lo cual le hizo suspirar con un poco de desgano.

Por fortuna, pronto llegaron al piso indicado y es que el ascensor era lo suficientemente moderno como para no subir a trompazos. Siguió al chico por el pasillo recubierto de alfombra roja y esperó a que abriese la puerta del departamento, para luego entrar, sacarse los zapatos de tacón (y por tanto bajar algunos centímetros de estatura) y también mirar alrededor.

Asintió con la cabeza cuando el muchacho le dijo en donde estaba el baño y de inmediato dio un par de pasos hacia él, cuando se detuvo y volvió a mirarle.

Rhettle llamó ocupando su nombre por primera vez —. Necesito tu ayuda.

Le sonrió y se sujetó el cabello, dándole la espalda y mirándole por encima del hombro. Imaginaba que aquello había suficiente para que el muchacho comprendiera que no podía sacarse ella sola de ese vestido, y es que estaba cerrado no por un cierre, sino por docenas y docenas de botones que en realidad eran perlas. Esperó a que el chico se acercara y se mordió el labio inferior con un poco de nerviosismo, mientras éste comenzaba a pelear con las primeras perlas.

Puedes romperlas rió de pronto, al notar que en realidad para un hombre no sería tarea fácil —. No tengo pensado volver a usar este vestido de todos modos, así que puedes aprovechar de liberar tus tensiones.

Esperó a ver si el muchacho seguía su consejo, pero por lo visto no quería, por lo que ella misma se armó de paciencia mientras esperaba que su espalda quedase por fin al descubierto hasta la altura de sus caderas y hacía un par de comentarios para matar el silencio:

¿Sabes porqué no me casé?suspiró —. Fui una tonta en realidad, nunca descubrí que mi novio era gayrió brevemente —. Tuvo que decírmelo él en la boda, delante de todo el Mundo, antes de marcharse tomado de la mano del padrino de bodas... Je croyais être le roi des nuls.

Agregó aquel comentario final en un tono de voz más bajo y enfadado, mientras ella misma se agarró como pudo los extremos ya sueltos del vestido y los tiró hacia los extremos exteriores, haciendo volar las últimas perlas que saltaron por todo el lugar.

Excusez-moi.

Se disculpó girándose a medias para mirarle, al mismo tiempo que se sujetaba el vestido ya suelto para que no se le cayera. Luego miró las perlas desperdigadas, como si por un segundo pensara en agacharse a recogerlas, pero estaba tan enfadada que lo único que deseaba era salir de ese vestido de una vez, así que sin decir nada más, se dirigió al baño que Rhett le había indicado y cerró la puerta. Inmediatamente se escuchó el sonido del agua correr en la ducha, y está tardó al menos unos veinte minutos en dejar de correr. Otros tres minutos y la francesa abrió la puerta y salió del baño, envuelta en una toalla mientras su cabello mojado goteaba por el piso.

Eso se sintió bienle sonrió a Rhett ¿No tienes alguna camiseta amplia o algo que pueda usar?

Había dejado el vestido de novia metido en el basurero del baño. Bueno, metido a medias, porque en realidad la mayor parte de él no cabía dentro de éste, por más que hubiese intentado presionarlo.

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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Rhett Poulsen el Vie Ago 04, 2017 10:26 pm

“Anabeth. Anabeth. Anne. Anabeth…” se repitió mentalmente después de que la chica se presentara, porque no estaba seguro de si acaso recordaría el nombre ya que no tenía forma de relacionarlo. No conocía a ninguna otra Anabeth y le parecía que tampoco había visto a algún personaje de libros o películas que llevara ese nombre.

Cuando la chica simplemente recibió su sudadera sin intenciones de ponérsela se dio cuenta de que definitivamente ambos estaban perdidos, así que no pudo evitar largarse a reír cuando ella la puso en su brazo nuevamente. Vale, o apestaba como caballero o ella simplemente era una muy mala damisela en peligro.

A pesar de lo raro, estaba resultando divertido, especialmente cuando ella comparó los niveles de rareza alegando que no se casaba todos los días. Rhett se largó a reír una vez más, sin embargo alzó ambas manos para agregar divertido- bien podrías ser una modelo tratando de robarse el vestido -después del caos que había visto fuera de la iglesia sabía que eso no era verdad, pero se le había ocurrido la réplica tan rápido que su boca ya lo había echado fuera incluso antes de que lo pensara bien.

El camino hasta el piso quince lo hizo en silencio, aunque evitó la incomodidad revisando todos sus bolsillos para hallar la llave del departamento, teniendo luego que reconocerla entre las otras que componían el llavero así que pasó completamente desapercibido para él el suspiro desganado de la chica.

Cuando él le indicó dónde estaba el baño no consideró la posibilidad de que ella querría sacarse inmediatamente el vestido y mucho menos que necesitaría ayuda, pero el simple gesto de darle la espalda y levantar el cabello dijo más que las palabras. Aunque no se había fijado en los detalles antes, ahora si notó las perlas que cerraban un vestido que se entallaba en forma perfecta a la chica, haciendo que realmente quedara poco espacio para maniobrar.

Desabotonando una a una las perlas se fue encontrando poco a poco con la piel desnuda de la chica y aunque visto muchas espaldas, la de Anabeth tenía algo bastante especial que le tenía con la mirada fija en su labor. Realmente estaba disfrutando de la vista y eso que ni siquiera había llegado a la curvatura donde se empezaba a anunciar el trasero, sólo era su espalda a la altura de los pulmones revelándose poco a poco lo que le tenía hipnotizado, tanto al humano como al lobo. Cuando ella le sugirió romperlas dio un respingo y se sonrojó, fallando en abrir un botón y rozándole a ella con sus dedos helados, pero recomponiendo el ritmo muy pronto, esta vez fuera del trance que le había provocado su anatomía. Por suerte, pues ella había decidido empezar a explicarse, llenando así algunos vacíos entre todas las dudas que tenía al respecto de su situación, pero aún así se vio sorprendido cuando ella soltó alguna frase en lo que él creía que era francés y simplemente terminó de abrir el vestido saltando todas las perlas por el lugar. Incapaz de comprender su arrebato, se quedó parado un segundo como estúpido y al siguiente se echó atrás para darle espacio a que ella se moviera.

- No te disculpes -le contestó, aún un poco sorprendido y dándole espacio a que ella se acercara al baño.

Miró todas las perlas que habían corrido alrededor del salón y tuvo una idea, una de esas cosas locas que simplemente sucedían y que a veces soltaba antes de procesarlas, así que se acercó a la puerta del baño y le habló desde afuera.

- No recuerdo haber visto correr al novio, mucho menos a gente tras él, pero si vi al cura, a una mujer en un vestido color damasco y otras personas más llamándote, así que pensé que habías sido tú quién había huido por tu vida y había dejado al novio en el altar. Puedes contar esa versión si deseas, hoy puedes ser la versión de la historia que quieras. -le sonrió a la puerta un segundo y luego se fue, dispuesto a darle espacio para que se duchara.

Se metió con cuidado en el cuarto de Nat y abrió su clóset, tratando de no remover demasiado su ropa. Al final terminó sacando un pantalón de yoga y una camiseta deportiva sencilla, las que dejó sobre la mesa del comedor mientras él se dedicaba a recoger las perlas una por una, dejándolas todas sobre un platito en la mesa de café. Luego empezó con el abrir y cerrar de puertas para ver qué alcoholes tenía su hermana en casa. Encontró vinos, whiskys y ron en un cajón, pero no se dio por vencido. ¿Qué era lo que tomaban los médicos? Vodka. TENÍA que haber un poco de vodka en algún lugar del departamento.

Se largó a reír cuando se dio cuenta de que hubiera sido mucho más fácil si acaso abría el refrigerador pues, en el compartimiento inferior, un vodka de vainilla se enfriaba. También encontró jugo de fresa y coca-cola sin azúcar. Tendría que bastar por ahora. El agua había dejado de sonar, así que volvió al salón para encender el equipo de sonido. Nat nunca escuchaba la música demasiado fuerte, así que lo mantuvo exactamente cómo estaba pues sólo quería tener algo de sonido de fondo.

Quiso morir cuando vio que Anabeth estaba allí, pero no por su apariencia, sino por el cabello que mojaba el piso. Merlín, parece que toda la discusión con Nat había empezado por el desorden y ella no estaba ayudando demasiado ahora mismo. Su hermana lo mataría…

- Eeeh… le había cogido algo de ropa a mi hermana -dijo, tomándolas de dónde las había dejado con anterioridad- sígueme. Esta es mi habitación. Si no te sientes del todo cómoda con esto puedes tomar lo que quieras de mi ropa, porque no me atrevo a volver a hurgar en su clóset -confesó riéndose, ocultando el sonrojo detrás de la sonrisa- puedes hurgar en el interior de la maleta sin problemas -se rascó la cabeza y se volvió para salir- puedes cambiarte aquí. Te conseguiré un secador de cabello mientras tanto -fue lo último que agregó antes de cerrar la puerta.

Cuando volvió al poco se limitó a dejar el secador de cabello colgando del pomo y seguir su camino pues aún tenía que secar el piso y sacar las cosas del refrigerador, así que para cuando ella salió ya cambiada Rhett estaba en la mesa del comedor.

- Hola. Nat no me perdonará si muevo sus apuntes de la universidad -dijo, señalando la mesa de café- ¿Quieres comer algo primero o prefieres empezar por aquí? -Esta vez señaló las botellas frente a él. La de vodka vainilla, una de ron, el zumo de fresas y la coca-cola.



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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Anabeth Valmont el Mar Ago 15, 2017 10:00 pm

¿De verdad crees que podría confundírseme con una modelo?preguntó con inevitable coquetería.

Después de todo, Anabeth era una mujer jodidamente vanidosa, aunque no al nivel de aquellas que tal vez prefieren morir a quedarse feas de por vida, como había visto en más de una película. Sería algo terrible, no lo ponía en duda, pero tampoco dudaba de cual seria su decisión en caso de encontrarse en un caso similar.

Un vez dentro del baño, por fin a solas, se apoyó en la puerta sólo por un par de segundos, cuando escuchó a Rhett diciéndole que él no había visto al novio salir corriendo y que por tanto podía decir que había sido ella la que había escapado primero, lo que la hizo fruncir el ceño inmediatamente y voltearse con la misma velocidad, con una mirada que parecía que fuese a abrir la puerta de golpe para pegarle un puñetazo al muchacho. Ganas tuvo, pero se contuvo recordándose a sí mismo que él sólo estaba intentando ser amable, por lo que respiró profundo y dejó correr el agua en la regadera.

¿Cómo podría sentirse mejor de inventar una nueva historia cuando toda la gente que le importaba había sido testigo de como habían ocurrido los hechos? Eso le había enfadado, a ella no le importaba en absoluto la opinión de un desconocido, pero sí le importaba la de los invitados de la ceremonia, aquellos que sí conocía. Pero por fortuna el enojo le duró poco y se fue con el agua cliente que corría por su cuerpo, lavando tanto su perfume como el maquillaje y desarmando el peinado que tantos minutos había llevado hacer. Sabía, aún cuando no le conocía, que Rhett era un buen chico; uno que tal vez llegaba y hablaba lo primero que se le venía a la cabeza, sin detenerse a pensar su tenía o no sentido, pero un buen chico al fin y al cabo.

Cuando ya estuvo limpia, no quiso ocupar más de una toalla para no abusar demasiado de su anfitrión y aquel departamento ajeno, por lo que tuvo que decidir entre envolverse el cabello o envolverse el cuerpo, lo cual le pareció una decisión obvia y no dudó en salir dl baño con el cabello aún dejando caer el agua a gotas y pedir por una camiseta a Rhett.

Anabeth enarcó una ceja cuando el muchacho mencionó que había cogido ropa de su hermana y es que no pudo evitar preguntarse de si al menos le había pedido, lo dudaba y al menos ella era muy quisquillosa con ello y se pondría muy de mal humor si alguien (conocido o no) usara su ropa sin consentimiento previo alguno.

¿Estás seguro…?comenzó dejando la pregunta en el aire, mientras él le hablaba y dirigía a su propia habitación.

Una vez que se encontró a solas y con el permiso de hurgar en la maleta del muchacho, obviamente prefirió optar por ese camino, sobre todo luego de que el mismo chico reconociera no atreverse a mirar nuevamente en la ropa de su hermana, lo que le sugería se trataba de una mujer de carácter. Dejó la ropa femenina de lado y se arrodilló frente a la maleta para buscar alguna camisa o camiseta que le cubriese lo suficiente para no enseñar nada inapropiado. Se estaba cambiando cuando escuchó un ruido en la puerta, por lo que se cubrió lo más rápido que pudo, aunque la puerta nunca se abrió, por lo que le quedó mirando con sospecha hasta que ya estuvo vestida y entonces se acercó para investigar. Ahí encontró el secador de cabello colgando del pomo, por lo que lo tomó y volvió a cerrar la puerta para secarse apropiadamente el cabello mientras lo desenredaba con sus propios dedos.

Salió de la habitación cuando ya estuvo lista y se llevó consigo tanto el secador de cabello como la ropa de la hermana desconocida.

¿Nat es tu hermana?preguntó en cuanto Rhett comentó lo de los apuntes Suena como una mujer de temerle sonrió , así que preferí no usar su ropa o aquello podría traerte problemas.

Entregó al muchacho las cosas en sus propias manos y luego le acarició la mejilla, regalándole una nueva sonrisa.

Has sido muy bueno conmigo y estaré eternamente agradecida… sobre todo por estodijo antes de tomar la botella de vodka vainilla y destaparla para sentir su aroma Mmmmnnn… Parfait. ¿Dónde están los vasos? Yo sirvo.

Aún con la sonrisa en los labios, se acercó al lugar indicado y sacó un par de vasos largos, para luego ir a la nevera y sacar un par de cubos de hielo para cada vaso y servir una buena ración tanto para ella misma, como para Rhett, antes de entregársela al muchacho.

Por sobrevivir día a día a estos stupide momentos de merdebrindó con él y se llevó el vaso a los labios para beber lentamente de él y disfrutar su sabor —. Mmmnn… délicieuxle miró ¿Y que hay de ti, Rhett? ¿No tienes un momento de merde que quieras compartir conmigo?

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Re: Runaway (Rhett Poulsen} // Flashback

Mensaje por Rhett Poulsen el Jue Ago 17, 2017 2:50 am

Él se rió con su pregunta y asintió con la cabeza, sin querer agregar que tal vez era demasiado baja. Era guapa y muy delgada, si, pero bajita, al menos para el nivel de una modelo que tendían a ser bastante mas altas que él estando de pie.

En el departamento interactuaron más bien poco, aunque de haberse enterado de que Anabeth se había enojado por su comentario sobre poder pretender lo que quisiera no lo hubiese entendido, es decir, a él le encantaba pretender que era una persona normal, un muggle común y corriente, un humano confiable y poco fiero. En cada país al que viajaba le gustaba jugar al extranjero que adoptaba nuevas costumbres, que aprendía a bailar Reggaetón en Puerto Rico (lo hacía bastante bien) o Samba en Brasil (un ejemplo perfecto de lo que NO se debe hacer), que fumaba marihuana en Jamaica y bebía mate en Argentina. Jugar a ser uno más, a encajar, a tener una historia que distara de la realidad… y por eso siempre se alejaba, siempre buscaba personas nuevas, países nuevos. Allá afuera podía ser quién quisiera, en cambio cuando estaba en Irlanda o Gran Bretaña sólo era uno más. Demasiado bajo, demasiado común, demasiado normal.

Luego de que la dejara para cambiarse y ella apareciera pronto, vestida con su propia ropa le preguntó qué le parecía mejor. Si era una novia como las novias normales probablemente llevase días muerta de hambre y por eso le ofreció comer algo primero, así que le sorprendió que inmediatamente le preguntara quién era Nat, lo que le hizo reír por lo bajo.

- Si, lo es -contestó con una sonrisa- y tiene su carácter, es cierto… sin embargo no es difícil suavizarla. También es médico y suele empatizar con los problemas de la gente, por eso te lo ofrecí -alzó los hombros, sin embargo no le molestaba nada la elección de la chica incluso cuando, sin duda alguna, había tomado sus mejores ropas. Tampoco es que él fuera un atorrante o algo así, pero realmente no cargaba con demasiada ropa en ese momento pues había dejado una buena parte de ella en Irlanda.

Le extrañó su gesto tierno al acariciarle la mejilla y simplemente se dejó hacer, devolviéndole la sonrisa. Quería decirle que no debería estar agradecida, pero había tenido más de un momento similar anteriormente así que sabía lo que sentía.

- Algún día te tocará regresarle el favor a alguien. Tal vez a un extraño, tal vez a alguien que conozcas. Solo no te sientas en deuda conmigo -contestó antes de indicarle el lugar donde estaban los vasos para que ella pudiera servir.

La cocina no era demasiado grande, así que no le extrañó cuando oyó la puerta del refrigerador abrirse (no era fácil perder de vista un aparato tan grande) ni tampoco cuando ella llegó con los vasos con hielo, que tintineaban a cada paso que daba (un sonido que encontraba sumamente relajante). Permitió que ella sirviera, dejándole la elección de qué beberían en ese momento (aunque sabía que él se inclinaría por el ron mas temprano que tarde).

- Por la resiliencia -brindó, complementando sus palabras antes de dar un trago a su vaso. No sabía mucho de francés, pero según el español y el portugués que si entendía pudo entender a lo que ella se refería, sin embargo su pregunta nuevamente le tomó por sorpresa.

Rió y se rascó la nuca como un típico gesto que delataba cuando se sentía nervioso, fuera de juego o descubierto como en este caso.

- Esta semana ha sido una seguidilla de momentos de mierda, uno detrás de otro, pero decía en serio lo de que hoy podías fingir ser quién quieras. Si quieres fingir que eres una princesa de Inglaterra escapando un momento para compartir con los plebeyos estoy bien con eso, yo solo quiero jugar a que mi vida es perfecta y no tengo problemas aunque sea sólo por una noche. Entiendo que no está bien escapar… pero me hace falta, al menos por hoy. Hoy… solo somos desconocidos que se han encontrado en las circunstancias más curiosas posibles, vidas que se entrecruzaron por caprichos extraños del destino. Lo siento, estoy siendo demasiado poético -el sonrojo cubrió su rostro mientras sonreía intimidado y nuevamente volvía a la mala costumbre de rascar su cabeza, esta vez en la sien mientras tomaba otro trago de su vaso- aunque si insistes… -suspiró. No estaba segura de que contarle sobre la pelea con Nat fuera una buena idea- La esposa de mi mejor amigo está pasando por un momento delicado y eso también está afectando a mi amigo. Yo pasé por lo mismo hace unos años, cuando un suceso traumático cambia todo lo que podías pensar de tu existencia. He estado intentando ayudarla pero pareciera que no hay avances. En su momento yo necesitaba desesperadamente seguir adelante, en cambio ella parece aferrarse con uñas y dientes a su dolor y no sé como ayudar. Él fue quién me ayudó a salir en su momento y me frustra demasiado no poder devolverle la mano… no saber cómo mas ayudar. Supongo que por eso tenerte aquí me hace bien, es agradable sentir que por primera vez en semanas estoy siendo de utilidad. -le sonrió un segundo antes de beber un nuevo sorbo- lo siento, he sonado demasiado patético, ¿Verdad? -dijo con una sonrisa divertida.



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