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Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

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Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Iorwerth Cosmas el Mar Mayo 30, 2017 11:22 am


Selva Amazónica/Brasil - Sábado 3 de Junio

Una de las cosas que a veces odiaba de su trabajo, era cuando le tocaba hacer de muggle encubierto vigilar de cerca los movimientos de algún político muggle importante, al que justo justo se le ocurría irse de vacaciones. Muchos dirían que si el politico estaba de vacaciones, ya no habría nada que vigilar, pero era esa precisamente la coartada que muchos esperaban para hacer sus verdaderos actos ilícitos, y por esa misma razón es que más atento tenia que estar, aun cuando vigilar al hombre en aquella situación le incomodara más de la cuenta, luego de llevar cuatro horas de vuelo seguidas viendo como se besuqueaba con su secretaria. Sí, la secretaria, pues su esposa se había quedado en Londres con sus hijos, mientras el imbécil había dicho que debía realizar un viaje de negocios. Iorwerth hubiese preferido mil veces culpar a la poca moral de los muggles de dichas acciones, pero la verdad es que en su vida también había conocido a magos de lo peor.

Era un vuelo del British Airways, sin escalas desde Londres directamente hasta Perú, en donde tenía entendido aquel hombre iría a visitar las ruinas del Machupichu, para luego continuar con su viaje a Bolivia y el famoso Salar de Uyuni, ambos lugares de los que había escuchado hablar a su amigo Rhett, por lo que aquel viaje no sólo podía llegar a ser bastante incómodo, sino también interesante, o eso esperaba.

Pero para Iorwerth, lo peor de estar de haciendo aquel viaje, no era la incomoda situación de convertirse en un voyerista de la relación politico con su amante, sino el tener que separarse de su varita, y es que con todo el escándalo y tensiones del último tiempo entre magos y muggles, transportar una varita en un avión era como transportar un arma cualquiera, por lo que era imposible colarla en el equipaje de mano y había tenido que realizar un registro con los muggles mismos para poder cargarla consigo en el equipaje de cargo, algo que no podría haber hecho de no haber estado trabajando para ellos. Por supuesto, podría haber intentado llevarla como equipaje de contrabando, pero eso hubiese supuesto poner en riesgo todo lo que hasta ese momento había concretado.

Jamás se había separado antes de su varita y eso realmente le quitaba el sueño, le ponía de mal humor y le hacía sentirse demasiado ansioso. Definitivamente odiaba a todos los muggles en ese momento, pues aunque era capaz de realizar algunos encantamientos sin varita, no era lo mismo y tampoco era algo que quisiese sacar de lo mas profundo del cajón de sus secretos.

Pasadas ya varias horas de viaje, cuando les quedaba ya lo menos para llegar a destino y el avión sobrevolaba la inmensidad de la jungla amazónica, el irlandés por fin había logrado conciliar el sueño cuando el avión comenzó a sacudirse, primero de manera suave, aunque para alguien como él, que no acostumbraba a viajar en avión, ya era el gran susto. Sus ojos se abrieron inmediatamente, mientras sus dedos prácticamente se enterraron en los posabrazos de su silla.

—Son sólo turbulencias, siempre ocurre —le dijo amablemente la mujer a su lado, en un inglés con acento español.

Iorwerth asintió con la cabeza, sólo una vez sin siquiera ser capaz de darle las gracias y es que aquellas cosas de las turbulencias no le gustaban nada.

La luz que señalaba el cinturón de seguridad se encendió y la aeromoza indicó que todos debían de regresar a sus asientos. Las turbulencias empeoraron, y las encargadas que caminaban por los pasillos asegurándose que los pasajeros cumplieran con lo indicado, tuvieron que correr a sus sillas. El avión comenzó a perder altitud y el auror sintió como el peso del vertigo le elevaba el estómago, haciéndole agarrarse aún con más fuerza de la silla.

—“Damas y caballeros, el capitán…”

Había hablado una voz por los altoparlantes, pero entonces se vio interrumpida por un fuerte sacudón, que incluso abrió un par de compartimientos del equipaje, haciendo que éstos cayeran sobre un par de pasajeros, antes que un agudo pitido cortara por completo la transmisión. Iorwerth miró a la mujer a su lado, quien ya no parecía tan relajada como en un principio, por lo que imaginó que la situación estaba abandonando ya los límites de lo normal, cuando el avión comenzó a descender con aún más velocidad y las mascaras del oxígeno cayeron del techo.

Rápidamente quiso tomar la que estaba frente a él, pero ésta escapó de sus manos con un nuevo brusco salto del avión, y tuvo que manotear un par de veces antes de poder alcanzarla, entonces respiró profundo, a sabiendas de que eso podría adormecerle, mas en esos momentos ya nada importaba mucho y sólo cerró los ojos, pensando en su varita.


Última edición por Iorwerth Cosmas el Dom Jun 25, 2017 5:47 pm, editado 1 vez

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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Ainé Perkins el Vie Jun 09, 2017 12:35 pm

Era cierto que hacía tiempo que Ainé quería tomarse unas vacaciones pero aquello le había cogido totalmente por sorpresa. Al parecer, su primo Finn llevaba un par de años viviendo en Perú donde trabajaba como arquitecto o quién sabe qué. Tras tanto tiempo allí, se había enamorado de una joven peruana e iba a casarse con ella, ¡allí, en Perú! Ainé ni siquiera había sabido localizar Perú en un mapa cuando su madre la había llamado muy emocionada para contarle toda la historia. A la señora Perkins no había nada que le gustara más que las bodas y los bautizos.

El primo Finn, al que quizá se le había licuado el cerebro de tanto beber chicha o pisco o lo que fuera que tomaban en Perú, había decidido invitar a tooooda la familia a Perú. Había reservado prácticamente un hotel entero para todos y también se había encargado de alquilar autobuses para trasladar a todo el mundo. "Desde luego, a Finn le van bien la cosas", pensó Ainé mientras veía el puñado de euros de su cartera cuando fue a comprar un snack en el aeropuerto. ¿Y qué era lo que hacía la joven en el aeropuerto Heathrow? Sí, esperar al avión que la llevaría hasta Lima porque tenía que acudir a la boda en representación de sus padres.

"Así te aireas"... "salir de Londres no te vendrá mal"... "tu primo Finn tiene ganas de verte"... "tu padre no puede estar tanto tiempo sentado"... y demás argumentos por parte de una convincente señora Perkins habían acabado por hacer que Ainé cediera. Aún así, había hecho prometer a su madre que en su próximo viaje a Dublín esperaba compensaciones en forma de mucha comida casera. En la maleta que había arrastrado por todo el aeropuerto llevaba un horrendo vestido que su madre le había enviado pero ella había decidido modificarlo: algunos cortes, quizá alguna cadena de perro colgando...

Una vez en el avión, se mentalizó para superar la cantidad de horas de vuelo que tenía por delante; por suerte, no le había tocado sentarse junto a un bebé llorón o un gordo roncón. No estaba junto a la ventanilla pero aún así disfrutó un rato cuando sobrevolaron el Océano Atlántico y tras dar algunas cabezadas y atender a la aburrida película que proyectaban, vio el inconfundible verde de la selva amazónica. La irlandesa suspiró; ya quedaba menos. Entonces, una serie de turbulencias comenzaron a alterar a los pasajeros más nerviosos hasta que al final, las propias azafatas corrieron a sentarse. Alguien trató de dar un aviso por megafonía pero se interrumpió y una fuerte sacudida causó el caos y el desorden en el avión.

- No me jodas, no me jodas... - susurraba Ainé muerta de miedo, aferrándose a su asiento tras haberse colocado la mascarilla de oxígeno - Puto Finn, si salgo de esta te voy a... -. Pero no pudo acabar su breve monólogo; el avión caía al vacío y su estómago se apretó como en la más bestial montaña rusa. Ainé parpadeó varias veces, incrédula. ¿En serio? ¿Iba a morir así, en mitad de la selva? Pensó en su varita escondida en la maleta; quizá si la tuviera... ¿qué? Si apenas recordaba la última vez que había conjurado un fregotego...

Las cosas se pusieron peor, muchísimo peor, cuando tras un chirrido agudo e insoportable el avión se partió por la mitad en el aire cediendo a la presión del viento. Ainé dio un respingo pues la división se había producido a poca distancia de su asiento y pudo ver cómo los demás pasajeros simplemente caían al vacío. La mujer que había estado sentado enfrente de ella logró aferrarse al pie de Ainé haciendo que el cinturón de seguridad que milagrosamente aún la mantenía firmemente atada al asiento comenzara a romperse. La joven lo tuvo claro: con el otro pie pisoteó los dedos de la mujer hasta que ésta la soltó y desapareció entre las nubes.

De no haber llevado la máscara de oxígeno, Ainé se habría asfixiado durante la caída ya que el viento le daba en el rostro al tiempo que veía cómo la selva amazónica se acercaba rápidamente.No sobreviviría: caería aplastada contra el suelo y sobre ella, medio avión de British Airways. Pero aún quedaba un nuevo golpe del destino: una de las alas del avión se soltó e hizo que el pedazo en el que estaba Ainé virara en el aire de forma brusca. La irlandesa se aferró con fuerza mientras pasaba a estar de espaldas, mirando las nubes con los castaños cabellos alborotados a su alrededor. Tal como estaba, prácticamente de cara a Dios, sólo pudo cerrar los ojos y ponerse a rezar.

La brusquedad del golpe, el sonido del metal aplastándose y quebrándose, los gritos de los heridos, el silencio de los muertos, los sonidos de los animales escondidos tras la vegetación... todo aquello hizo que Ainé abriera los ojos sintiendo todo el cuerpo dolorido. Aún seguía en el asiento y de forma algo sarcástica, pensó en la eficacia de los cinturones de seguridad. El asiento estaba tumbado de espaldas y ella miraba al cielo; el pedazo de avión parecía haberse clavado literalmente aplastando árboles a su paso.

Se movió con suavidad comprobando la estabilidad del avión y poco a poco logró desabrocharse el cinturón y sentarse, mirando a su alrededor. A sus pies había restos de avión en llamas, metal arrugado como papel, maletas desperdigadas... y cuerpos, muchos cuerpos, algunos vivos, otros no. No todos estaban enteros; creyó ver incluso una cabeza que había rodado bajo un frondoso arbusto. Se tocó a sí misma y notó que tenía sangre en el rostro; la nariz le había debido sangrar por el cambio de presión. Calculó mentalmente la altura a la que se encontraba; era demasiada para superarla de un solo salto así que trató de descolgarse poco a poco por los asientos, pisando en el camino a pasajeros moribundos, y cuando logró pisar en suelo, cayó de rodillas y dejó ir un fuerte y desconsolado suspiro.


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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Iorwerth Cosmas el Dom Jun 25, 2017 6:22 pm

Oscuridad, dolor y una especie de pitido sordo que le aportillaban los oídos; fueron las primeras sensaciones que llegaron a su cerebro en cuanto éste pareció volver a funcionar. Lo último que recordaba era haberse puesto la escurridiza mascara de oxigeno que de cierto modo le adormeció los sentidos, pero dudaba que lo hubiese hecho a tal nivel que le hubiese noqueado por completo ¿o sí? ¿Qué sabía él? Jamás habían usado una mascarilla de oxigeno en su vida. Sólo supo que no estaba muerto sólo por el agudo dolor que le recorría todo el cuerpo, claro… a menos que estuviera en el infierno.

Le costó abrir los ojos, pues sintió los párpados algo pegados y tuvo que mover sus brazos, con aún más dolor, para restregase los párpados, los cuales estaban pegados con sangre a medio coagular. Lo primero que vio fueron los rayos del sol del atardecer colándose por entre medio de los frondosos árboles y sólo entonces los recuerdos de la catástrofe área parecieron cobrar sentido en su cabeza.

Se movió bruscamente e intentó levantarse de golpe, pero el cinturón de seguridad que aún llevaba puesto se lo impidió. Desde su posición miró alrededor y vio al avión o parte de él a unos cuantos metros desde donde estaba, aún en su asiento, tumbado de espalda al suelo. Entonces se miró las manos y levantó sus pies, comprobando de que al menos estuviese parcialmente completo o pudiese moverse. Tenía varias heridas, algunas más profundas que otras y por tanto su ropa también estaba algo rota y eso incluía el guante de su mano derecha, con el cual escondía su mano de plata.

Joder

Farfulló para sí mismo y se llevó las manos a la cabeza para chequear su craneo o alguna herida profunda, y del mismo modo respiró profundamente para corroborar que sus pulmones estuviesen funcionales. Sólo entonces buscó desabrocharse el cinturón de seguridad y se dejó caer hacia uno de los costados, topando suelo firme, entre medio de hierba y ramas rotas. Se quejó en silencio, cada movimiento le hacía sentir como si todo su cuerpo fuese una enorme contusión.

Se puso de pie con dificultad, pues parecía que su cabeza aún luchaba por recobrar el sentido del equilibrio, mientras aquel pitido sordo por fin parecía dejarle escuchar un poco más de los sonidos del entorno.

Dio sus primeros pasos algo dubitativo e instable y escupió algo de sangre, mientras se acercaba a lo que parecía parte de la carcaza del avión y la superficie tampoco se lo ponía demasiado fácil; restos del fuselaje, cargo, cadáveres, rocas y ramas, le hicieron trastabillar más de una vez, e incluso caer.

A unos metros algunos sobrevivientes ya habían comenzado a buscar a otros, intentar sacar gente del avión o atender a los más heridos, pero las personas vivas parecían no ser ni un cuarto de la totalidad de los pasajeros del avión.

Antes de llegar al grupo, Iorwerth se arrodilló junto a una maleta y la abrió buscando por alguna pieza de ropa limpia para envolverse mejor su mano de plata e improvisar una especie de cabestrillo que aún necesitaba anudar por detrás de la cabeza. Entonces se acercó al grupo de personas y les miró algo confundido, pues entre gritos y otras cosas, ninguno parecía hablar su lengua.

Inglés… ¿Alguien?

Preguntó sin muchas esperanzas.

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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Ainé Perkins el Mar Jun 27, 2017 12:18 pm

Vale, no podía quedarse en medio de la selva y dejarse llevar por la desesperación. Tenía que haber más supervivientes, si Ainé tenía una cosa clara era que no había nacido precisamente con una flor en el culo aunque aquellas circunstancias le hacían planteárselo... Se puso en pie con dificultad, mareada por la caída y con cierto desequilibrio por el golpe. Al incorporarse y comenzar a andar la invadió una sensación de irrealidad: los sonidos de los animales ocultos, los gemidos de los heridos... el olor a quemado y a metal... Y un zumbido que no se le iba de la cabeza. ¿Tendría sentido buscar su maleta?, se preguntó a sí misma, aunque se resignó a pensar que había caído al Océano Atlántico, incluyendo el horrible vestido para la boda de Finn. - ¡JAAAAA! - exclamó a voz en grito dejando ir después una carcajada.

"Parezco una puta loca, por Merlín", se dijo a sí misma aunque nadie había sido testigo de aquel exabrupto. Siguió caminando hasta llegar a una zona en la que había gente, ¡gente viva! Al parecer su pedazo de avión había caído unos metros más alejado de lo demás. Los supervivientes estaban intentando rescatar a otros de entre los amasijos de hierro y Ainé se acercó a ellos más por poder estar cerca de personas vivas que por una auténtica voluntad de ayudar. La mayoría de ellos hablaban en otros idiomas y Ainé resopló ante la ironía. Seguro que habían muerto todos los que hablaban inglés.

Entonces, escuchó hablar en su idioma y aquel sonido le pareció algo celestial. - ¡Yo! ¡Inglés, yo! -. Aquella genialidad fue lo único que supo expresar mientras se acercaba al hombre de aspecto desolado que intentaba hacerse entender con la gente. Llevaba una de sus manos envueltas en ropa de alguien y parecía haber sangrado. - Hola, yo hablo inglés - exclamó con una sonrisa. Era la segunda mejor cosa que le había sucedido aquel día después de haber salido prácticamente ilesa de un accidente de avión.

- ¿Viajabas solo? - preguntó con cierta ansiedad - Yo sí y ni siquiera sé dónde estamos... aparte de en una selva - comentó mirando a su alrededor. Cuando anocheciera, la cosa se pondría bastante peligrosa. - ¿Está la cabina de los pilotos? Quizá se pueda enviar un aviso por radio - siguió hablando mientras se retorcía los dedos de las manos con nerviosismo, mirando a todos lados y tratando de ignorar los trozos de personas que había desperdigados entre maletas, hierros y asientos - ¿Sabes manejar la radio de un avión? - preguntó súbitamente mirando de nuevo a aquel hombre.


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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Iorwerth Cosmas el Mar Jun 27, 2017 2:02 pm

La poca gente que estaba agrupada entre gritos, consuelos, consuelos y llantos, se giraron para mirarle en cuanto hubo preguntado si alguien de ellos hablaba inglés, pero ninguno dijo palabra hasta que escuchó un “¡Yo! ¡Inglés, yo!” proveniente del otro lado, por lo que se volteó para mirar a la chica y eso le provocó un nuevo mareo que casi hizo que perdiera el equilibrio.

No se podía creer que la chica estuviera sonriendo y así tan lúcida en una situación como esa, con cadáveres por todos lados, por lo que sus primeras conclusiones fueron que estaba drogada o la tía era una especie de policía o médico forense, alguien que de seguro lidiaba todos los días con la muerte.

Hola

Saludo no muy convencido de que fuese precisamente seguro hablar con alguien como ella ¿Qué tal si estaba loca y había sido trasladada de un psiquiátrico, pero ella misma había acabado ocasionando el accidente para escapar? Por eso mismo es que le miró dubitativo cuando le pregunto si viajaba solo, pues Iorwerth comenzaba a cuestionarse cuan seguro sería darle información, por lo que sólo se limitó a mirarle como si fuese un bicho raro.

La cabina de los pilotos.

Repitió mirándole a los ojos y asintió con la boca medio abierta en plan “Sí que está loca… o al menos en una especie de shock”. Frunció el ceño ligeramente y se volteó a un costado para escupir otro poco de sangre, antes de volver a centrarse en ella y rascarse la cabeza como si estuviese buscando las palabras precisas para dirigirse a una persona… eZpecial.

Miracomenzó antes de mirar hacia el extremo delantero del avión —, dudo que haya algo verdaderamente utilizable ahí

Y es que esta mitad del avión había caído prácticamente de punta, por lo que la parte de la cabina podía verse que estaba completamente achatarrada y destrozada.

Pero estoy bastante seguro de que los pilotos alcanzaron a enviar algún mensaje de emergencia, con nuestras coordenadas antes de caer. Sólo tenemos que esperar y, yo diría alejarnos del fuselaje, en caso de que explote.

Comentó examinando el resto del avión, intentando localizar algún flujo de escape, pero entre tanto escombros y chatarería, era difícil de discernir y no tenía idea de como hacer entender aquello al resto de la gente que no hablaba su idioma.

¿Puedes ayudarme? No puedo anudarlo por mi mismo.

Preguntó de pronto, girándose para darle la espalda y tendiéndole los extremos de la camisa con la que había improvisado aquel cabestrillo para cubrir su mano de plata.

Gracias.

Dijo luego de que la chica le hubiese ayudado, ya hubiese sido de buena o mala voluntad.

Mi nombre es Iorwerth ¿el tuyo?preguntó volviéndole a mirar ¿Eres policía, médico… algo en lo que te hayan entrenado para mantener la calma en situaciones de riesgo?añadió mordiéndose el labio inferior para no sonreír, y luego agregó:Tenemos que decirle a esta gente que se mueva de aquí ¿qué tan buena eres haciendo mímica?

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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Ainé Perkins el Vie Jun 30, 2017 11:53 am

Ainé miró hacia el lugar que ese hombre indicaba y vio el morro del avión completamente aplastado contra el suelo. No, no parecía probable que hubiera algo de utilidad ahí dentro y tampoco quería imaginarse el estado en el que se encontrarían los pilotos. Suspiró algo decepcionada al escucharle; en realidad, confiaba en haber podido haber hecho algo útil por una vez en su vida. - ¿Qué es el fuselaje? - preguntó volviendo el rostro de nuevo hacia aquel tipo que parecía saber bien de qué hablaba. Quizá ya le había ocurrido alguna vez. "Qué idiotez, Ainé", se dijo a sí misma.

Volvió a la realidad cuando le pidió ayuda para anudar el proyecto de cabestrillo que parecía haber ideado con trozos de ropa. Ainé accedió, alzándose en las puntas de sus zapatillas Converse para anudar aquel pedazo de tela. Sí, aquello también era ser útil para alguien pero no tan espectacular como enviar un mensaje de socorro a través de la radio de un avión estrellado en una selva. Procuró al menos hacerlo bien y con ganas, aunque la cabeza no le permitía concentrarse demasiado al tener aún los efectos de la caída y el golpe.

- Ainé, soy Ainé - dijo precipitadamente mientras se palpaba los bolsillos, dándose cuenta en ese preciso instante de que no tenía su tabaco encima porque había tenido la feliz idea de guardarlo en la maleta. ¿Quién iba a fumar en un avión? Aquello hizo que sintiera una repentina angustia; miró a su alrededor en busca de alguna maleta o bolso que contuviera tabaco pero había cosas más importantes de las que ocuparse, tal y como Iowerth le recordó. - Ehm... soy camarera, también me enfrento a situaciones de riesgo cada noche - respondió con una débil sonrisa al cerciorarse de lo poco apropiado de su comentario. "Y soy bruja y si tuviera mi maldita varita podría hacer algo...", pensó para sí, aunque más allá de un accio tabaco no se le ocurría nada.

- ¿Mímica? - respondió asombrada. Ainé era del género discreto, no le gustaba tener que llamar la atención de nadie así que lo de Iorwerth proponía era todo un desafío. Cogió aire y lo dejó ir lentamente, mirando a la gente que se repartía por la playa hablando idiomas extraños. Se llevó dos dedos a la boca y emitió un rápido y agudo silbido que en los callejones de los peores barrios de Dublín quería decir "¡viene la policía!". - Es un idioma universal - dijo satisfecha mirando a Iorwerth.

Sin embargo, Ainé no contaba con que la mayoría de la gente aún estaba inmersa en el trauma recién sufrido y tan sólo algunos la miraron sin hacer demasiado caso. La joven irlandesa se desesperó; en realidad le gustaría simplemente tirarse en la arena y esperar un rescate o la muerte pero no quería rendirse. - Joder... ¡Eh, por aquí! - comenzó a gritar mientras señalaba hacia la selva - ¡Que eso va a explotar! ¡Booooom! - exclamó acompañándose de gestos y señalando hacia los pedazos de avión que había por allí.

- Mira, yo paso, alejémonos tú y yo... - dijo hastiada levantando las palmas de las manos en el aire y mirando a Iorwerth hasta que una luz se encendió en su cabeza - ¡Eh! - exclamó frunciendo el ceño - ¡Tú eres Anakin Skywalker! - añadió sin fijarse en lo que decía - Te vi en el Instagram de Rhett, qué fuerte... - concluyó como la mejor -o peor- adolescente de barrio. - ¿Y qué haces por aquí... aparte de que nuestro avión se haya estrellado? - preguntó como si se hubieran encontrado por las calles de Londres.


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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Iorwerth Cosmas el Lun Jul 10, 2017 9:59 pm

Miró a la mujer con una ceja alzada, cuando ésta le preguntó que era el fuselaje, pero luego la bajó al tiempo que se recordaba a sí mismo que las mujeres no sabían nada de vehículos y eso incluía a los aviones. Una vez más tuvo que armarse de paciencia, como si estuviese hablando con una persona de necesidades especiales.

Es como se denomina al armazón de los avionesexplicó brevemente, pero luego no se resistió de preguntar ¿No sigues los noticieros?

Y es que no es que él fuese un experto, mucho menos de cosas muggles, pero aquella era una palabra frecuente de leer o escuchar en cada una de las tragedias aéreas que salía ya sea en los periódicos o en los canales de televisión. Aunque bueno, también conocía mucha gente que decía que prefería evitar los noticieros, ya que generalmente se trataban de puras tragedias.

Le pidió ayuda para anudar el improvisado cabestrillo y la chica accedió de buena gana, por lo que aquello le anotó un pequeño puntito a su lista de “No es tan idiota como aparenta”.

Camarera… —repitió luego de que ella le dijera su nombre y profesión, mientras en su mente se escribía una nota mental de “Sin profesión”.

El auror le dijo entonces que debía de avisar a la gente que se apartara en caso de explosión, por lo que la muchacha pareció querer desvanecerse por un pequeño momento, hasta que se recompuso para pegar un fuerte chiflido que hizo que hasta Iorwerth (que había desviado su mirada a las cosas esparcidas en el suelo) le diera su atención. Por desgracia, no todos parecieron haber sido tocados por aquel chiflido de alerta, pero aun así el “¡Boooom!” de Ainé, hizo que a Cosmas se le escapara una pequeña risita.

El irlandés miró entonces al resto de los sobrevivientes de esa mitad del avión y sólo uno o dos de ellos, parecieron haber entendido y tener ganas de moverse, por lo que no tuvo problemas para comprender el hastío de la chica, aún a pesar de su limitado sentido de empatía. De haber sido otra persona con valores mas marcados, se habría negado a aquella idea y no se habría rendido hasta alejar a la mayor cantidad de gente posible, pero la verdad era que esos muggles no le importaban nada en lo absoluto, por lo que simplemente se limitó a asentir con la cabeza y volver a mirar al suelo, en busca de algo que pudiera ser de utilidad.

Acababa de ver un trozo de metal medio doblado al que ya se acercaba, cuando la chica exclamó llamándole Anakin Skywalker, lo que le hizo dar un respingo y mirarle sorprendido. Sin embargo, cuando la chica siguió hablando y mencionó el Instagram de Rhett, fu que todos los cabos en su cabeza se ataron formando el puzzle completo respecto a con quien estaba hablando, y eso hizo que aparentemente mostrara absoluto desinterés y volviese a fijar su vista sobre el trozo de metal torcido y afilado, el cual se acercó para recoger y mirarlo con interés.

Esto puede servir como una especie de cuchillo.

Comentó en voz alta, antes de volver a acercarse a ella y pasar caminando por su lado, en dirección a los árboles no afectados por la caída del avión.

Sígueme.

Fue lo único que le dijo, mientras esperaba que la muchacha le hiciera caso y se alejaba cada vez más de los restos del fuselaje. Unos pasos más allá, la selva amazónica parecía totalmente ajena al fatídico accidente ocurrido a sólo una docena de metros atrás.

Tenemos que encontrar agua, el agua será nuestra nuevo mejor amigo en un ambiente como este. La humedad es demasiado alta y el calor sólo ayuda a que sudes aún más rápido, haciendo que pierdas líquido y seas más propenso a deshidratación. También debemos limpiar nuestras heridas, con esta misma humedad no podemos darnos el lujo de arriesgarnos a una infecciónse detuvo por un momento para analizar el terreno —. He visto en algunos programas de televisión que la gente incluso puede sacar agua de los árboles, pero no soy muy experto en ello y no me fío de que todos los árboles sean realmente bebibles, por lo que creo que nuestra mejor opción es seguir la pendiente hacia abajo, pero tampoco podemos perdernos, debemos buscar algún punto de referencia. El rescate podría tardar días, como podría ser mañana, así que tenemos que saber regresar. Iré marcando los árboles del camino con este pedazo de lata.

Frunció el ceño, como si realmente estuviese ocupando toda la concentración del mundo en analizar la copa de los árboles que lograba vez entre medio de los espacios que dejaban los otros.

En cuanto a lo que hacía en ese avión… es confidencial. Respecto a tu vida sexual con Rhett, no es algo que sea de mi interés. Sin embargo… ¿sabía él que venías en este vuelo?

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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Ainé Perkins el Sáb Jul 22, 2017 7:37 am

Anakin Skywalker no respondió ante las palabras de Ainé; es más, permaneció con un rostro aséptico mientras fijaba su atención en un pedazo de metal que sobresalía en el suelo, sin ofrecer ningún tipo de contestación. Eso hizo que la irlandesa confirmara que no se había equivocado de persona aunque quizá fuera cierto que no era momento ni ocasión de comenzar a hablar acerca de su amigo en común. Aún parecía no ser consciente de lo que acababa de pasar aunque su corazón latía a mil hora desde que habían sentido las primeras turbulencias cuando aún eran pasajeros de un avión y no náufragos.

Tras recoger el pedazo de metal afirmando que podía hacer las veces de cuchillo, Anakin Skywalker tan sólo se dirigió hacia la espesura dando una orden muy concreta a Ainé. Ésta, que en principio pensó en negarse por su innata rebeldía a cualquier cosa que sonara a autoridad, decidió obedecer pensando que al menos aquel hombre sabía lo que hacía en comparación con la panda de bobos pasivos que aún gimoteaban en la playa y parecían no tener ni idea de qué hacer.

Escuchó con atención su conversación acerca de cómo obtener agua, el bien más preciado que necesitaban en aquel momento, y caminó a su lado mientras él iba haciendo muescas. Ainé comentó: - Se puede condensar el agua de este ambiente tan húmedo con un trozo de plástico y un agujero en el suelo... En caso de que no encontremos ningún río de agua potable -. La irlandesa sabía que no sería capaz de beber agua de color marrón como la que se veía en esos reportajes sobre países subdesarrollados. ¿Estarían ahora mismo en uno de esos países de agua marrón? Deseó que encontraran algún arroyuelo cuyo agua no les produjera una diarrea de tres días.

- ¡Eh, no me tiro a Rhett! - exclamó al ver la suposición que Anakin Skywalker había hecho al mencionarle que eran amigos - Solamente tenemos pendiente una cata de cervezas en su apartamento tropical - añadió con cierta comicidad, queriendo demostrar que no era precisamente el tipo de plan que tendrían unos amantes - Y... no recuerdo si llegué a hablarle de este viaje, quizá sí porque él se ha recorrido medio mundo... - añadió con cierto deje de admiración en la voz - ¿Por qué quieres saberlo? - inquirió a su vez, mirando a ambos lados del sendero que recorrían, esperando escuchar el dulce rumor de algún pequeño río tropical - Espero que no nos ataque ningún animal... treparé al primer árbol que vea si aparece un... león o un tigre o algo con dientes grandes y afilados -.

- ¿Entonces trabajas para el gobierno? - dijo Ainé reanudando la conversación - ¿O para algún pez gordo con mucho dinero? - añadió - Es lo único que se me ocurre con eso de... "confidencial" - apostilló enarcando las cejas y marcando las comillas con los dedos de las manos. En realidad no era algo que le interesara de una forma vital pero le resultaba incómodo caminar por la selva sin hablar. Quizá morirían juntos y era mejor que al menos se hubieran conocido un poco.


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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

Mensaje por Iorwerth Cosmas el Jue Ago 03, 2017 11:38 am

Hizo su primera marca; una X bastante grande y visible en el árbol que tenía más cercano, luego de ya casi haber perdido de vista los restos del avión, mas detuvo todos sus movimientos cuando la muchacha dio otra idea de como obtener agua, por lo que se giró para mirarla algo impresionado. Si lo que estaba diciendo aquella mujer era verdad, entonces podía ser que la estaba subestimando y no era tan estúpida después de todo. ¿Podría ser?

Frunció ligeramente el ceño cuando ella exclamó que no se tiraba a Rhett, pero cuando habló de la cata privada en su departamento, imagino que entonces el sexo quedaría para aquella segunda cita.

Porque dudo que la desaparición de un completo avión de pasajeros no aparezca en los noticieros y Rhett es demasiado buenito como para no ponerse a buscar a una de sus follamigas si acaso ésta anda perdida. Lo conozco desde que éramos unos niños.

Respondió con cierta naturalidad, mientras limpiaba los restos de corteza que habían quedado en el trozo de latón que estaba utilizando de cuchillo, mas se detuvo una vez más cuando la chica comenzó a sacar sus conclusiones en voz alta de que él trabajaba para el Gobierno o algún pez gordo, por lo que la miró fijamente mientras en su cabeza se barajaban todas las posibilidades de respuestas y sus respectivas consecuencias, que se le ocurrían en esos momentos.

Soy un magole soltó a quemarropa . Trabajo para el departamento de Aurores del Ministerio de la Magia del Reino Unido, es algo así como la Policía de investigaciones muggle y en cuanto encontremos agua, con o sin tu ayuda, me dedicaré a buscar la otra mitad faltante del avión para encontrar el equipaje y poder recuperar mi varita, con la cual me podré desaparecer y me importará una mierda lo que pase con el resto de la gentedijo mirándole a los ojos . Ahora, si aún quieres venir conmigo, te aconsejo que regreses a buscar un trozo de plástico para poner a prueba tu teoría de recolección de agua en caso de que la necesitemos. Yo seguiré abriendo camino y marcando grandes X, por lo que puedes seguirme inmediatamente encuentres algo que te pueda ser útil. Si no, eres libre de quedarte con los no mágicos y esperar por un rescate que no sabes cuantos días vaya a tardar.

Dicho aquello, le dedicó una pequeña una pequeña y algo irónica reverencia, antes de seguir cortando hierbas para abrir camino con su improvisado machete y así internarse cada vez más en la selva amazónica. La verdad, es que a esas alturas del partido ya le importaba una mierda que una tía como Ainé supiera que era un mago, después de todo ya no existía el estatuto del secreto y le valía madre que una mesera sin futuro le juzgara por ello, después de todo, ya lejos del desastre aéreo ¿a quién le importaba?

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Re: Survivors {Ainé Perkins} - Selva Amazónica/Brasil

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