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Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

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Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Jue Mayo 18, 2017 2:15 am

Recuerdo del primer mensaje :

Tenía que admitir que desde que había llegado a Gran Bretaña se había aficionado a las redes sociales… sin embargo jamás se le había pasado por la cabeza concertar una “cita” (aunque dudaba bastante de que pudiera llamarlo así) mediante ese medio. Pero allí estaba, saliendo del ministerio a las 6 en punto con intención de pasar por casa para ducharse.

Ese día había Cosmas le subió un reporte de un idiota al que habían capturado por comercio ilegal. Aunque había objetado que no era algo que le concerniera… se tuvo que retracatar al darse cuenta de que también estaba comercializando puffskeins (¿En serio? ¿Puffskein? ¡Pero si puedes comprarlos en Diagon!) y le había llevado a los 15 puffskein rescatados para que fuera Rhett quien se hiciera cargo. Todo había sido divertido con los Puffskeins peleándose para meter la lengua en su nariz (algo no muy agradable, a decir verdad) hasta que notó que su camisa antes blanca ahora estaba cubierta de varias tonalidades pastel porque el mismo idiota había decidido teñirlas con colorante para comida (¿En serio? ¿Colorante para comidas?) y como todo podía empeorar… en un momento dado todos salieron del contenedor donde estaban y tuvo que tirarse de panza al suelo para rebuscarlos por toda la oficina siguiendo sus lenguas (teniendo cuidado de no pisarles). Al final había terminado metiéndolos a todos en una caja de cartón con tapa y recorriendo en metro el camino hasta Diagon para entregarlos en la tienda de animales mágicos donde les lavarían y rehabilitarían. Al final se había devuelto al miniserio con una camisa que parecía una obra de arte, con varios galeones menos porque no se había resistido a comprarles una copa de helado gigante a los puffskeins (de la que él no había alcanzado a probar nada porque sabía dónde habían estado esas lenguas anteriormente), los que alegremente le habían agradecido embadurnándolo de helado y dejándolo pegajoso, por eso estaba ansioso por llegar a su caja de zapatos para una ducha rápida, un té y ponerse algo apropiado.

Como tardó bastante poco en estar preparado no pudo evitar meterse a la computadora y revisar las redes sociales (evitando especialmente entrar a YouTube o terminaría montando una destilería ilegal antes de salir), dándose cuenta que además del par de Tweets enviados esos días, no tenía ni la más mínima idea de quién era Ainé Perkins así que probó suerte en google y llegó a su Instagram, el que estuvo revisando por algunos minutos antes de tomar su chaqueta y salir.

Habían quedado de encontrarse en el Snake Pub, el que conocía sólo de vista así que nada mas entrar se dedicó a mirar alrededor, aprovechando también de buscar a Ainé entre la multitud hasta que la encontró, así que decidió acercarse a la barra y pedir una Guinness mientras esperaba a que la chica se desocupara y notara su presencia.



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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Miér Jun 28, 2017 1:31 am

Rhett se rió cuando ella dijo que deberían pagar- Hay quienes ganan dinero con eso vendiendo su alma a un programa televisivo que los lleva por el mundo probando cosas nuevas, pero tienes prohibido emborracharte pues debes comportarte siempre, depender de las opiniones de la productora y además debes hacer críticas bastante duras. Un tipo como yo no servía para eso porque en general tengo una apreciación más bien optimista de todo y no podría destrozar una cerveza local por muy mala que me parezca –dijo, frunciendo los labios al finalizar y ocultando convenientemente que por su problema peludo no podría vivir rodeado de gente cada día del mes- y aunque es un gusto probar diferentes alcoholes, te aseguro que al final siempre terminas retomando lo cotidiano. Una Guinness, un Jamesson… si luego te atreves a volver a beber conmigo podríamos comprar diferentes cervezas y juntarnos a probarlas. Para hacerlo más divertido incluso podríamos darles puntuación y colgarlas en Twitter –agregó divertido, imaginándose que se tomaban fotografías con una cerveza en una mano y una pizarra blanca con la puntuación en la otra. Si, su imaginación daba para mucho.

Le mostró una sonrisa de oreja a oreja cuando ella dijo que le acompañaba con un Jack- Me encanta esa actitud –dijo, alzando ambos pulgares- Que sean dos Jacks, entonces –le dijo al camarero que salió serpenteando entre la gente con una facilidad impresionante, lo que le hizo pensar que si él fuera un animago probablemente sería un buen ratón… o un pulpo… si acaso alguien podía convertirse en un pulpo- ¿Crees… –“que alguien pudiera convertirse en un pulpo?” iba a preguntar, pero atinó a callarse a tiempo y se percató de que ella seguía la canción con su cuerpo. Estaba seguro de conocer a la banda y que probablemente la tenía en su Spotify, pero no lograba dar con el nombre y estaba seguro de que no era The Chemical Brothers- Dios, no logro recordar qué canción es esa, pero me encanta –agregó, sorprendiéndose de que ella le invitara a bailar y asintiendo con la cabeza antes de siquiera pensar en la respuesta- me daría un poco de corte, así que espera a que terminemos el Whiskey y te acompaño a lo que quieras… y conozco otras formas mejores de relajarse, pero estoy seguro de que si las dijera en voz alta te sentirías acosada –agregó divertido, dejando entender que se refería precisamente al sexo, aunque se sonrojó inmediatamente después, sin saber si disculparse por adelantado o si prepararse para una cachetada pues se dio cuenta de que sonaba como si estuviera coqueteando, así que optó por prepararse para el golpe y simplemente seguir la conversación rogando por no haber provocado un momento incómodo.

- Por las redes sociales y los destilados ilegales –le dijo, alzando su vaso para chocar con el de ella.- En algún lugar leí que una buena forma para relajarse es precisamente esta, beber algo con buena compañía. No he hecho demasiados amigos desde que llegué y con Iorwerth, eeh, padawan, tu stalker en Twitter –le explicó rápidamente- decía que con Ior en general optamos por refugiarnos en nuestras casas. Incluso acepta la temperatura tropical de mi departamento sin rechistar, así que ponemos alguna película, pedimos algo de comer y bebemos en la comodidad de mi sofá mientras conversamos. Con mi hermana somos mas de juntarnos a comer, así que este es un cambio bien recibido. Gracias nuevamente por aceptar la invitación y no decirme de entrada que soy un tío raro. –dijo, sonrojándose una vez más.



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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Ainé Perkins el Vie Jun 30, 2017 12:22 pm

Rhett estaba resultando ser un tipo lleno de desafíos que parecía ocultar mucho debajo de esa apariencia de chico formal y yerno perfecto. De hecho, Ainé estaba segura de que su madre estaría encantada si llevaba a un hombre como él a casa presentándolo como su prometido. No pudo evitar que se le iluminara el rostro cuando Rhett mencionó ese concurso de cervezas con un método de puntuación incluido. - Claro que me atrevo a volver a beber contigo - dijo con una sonrisa torcida, imaginándose aquella tarde rodeados de cervezas - Y cuando hayamos superado el concurso de cervezas, te propongo ir más allá y hacer una cata de whiskys - añadió con gesto malicioso. Eso sí que iba a ser una prueba complicada.

Ainé rió y asintió con la cabeza cuando Rhett le pidió que le dejara alcoholizarse antes de salir a bailar. Era algo común en los hombres, eran pocos los que saltaban a la pista de baile de buenas a primeras. Ella misma no era de las que bailaban, no al menos como se espera de una mujer. Le gustaba más bien saltar, cantar y gritar, desahogarse donde nadie pudiera mirarle mal por ello. - Qué atrevido, señor WorldWalker - respondió fingiendo sorpresa cuando él insinuó que había mejores formas para relajarse - No te preocupes, no soy tan mojigata - dijo dando un trago al Jack Daniel's que ya había llevado el camarero a la velocidad de la luz - De hecho, estoy de acuerdo contigo pero a veces trae demasiados problemas - comentó encogiéndose de hombros al tiempo que dirigía una mirada analítica a su compañero de bebida. Tampoco estaba mal, pero sí, se arruinaría todo, como siempre. - Una parte siempre sale perjudicada - dijo para finalizar, sin concretar demasiado. No tenía ninguna trágica historia de amor a sus espaldas pero si había tenido algún problema que otro con las relaciones esporádicas.

La irlandesa enarcó una ceja cuando Rhett le habló de sus costumbres sociales y mencionó a Iorwerth, el tipo raro que había comenzado a dejarle mensajes nada simpáticos en Twitter y en Instagram. Por un momento pensó si todo aquello no sería parte de una operación para secuestrarla y convertirla en esclava sexual pero la actitud de Rhett no parecía decir nada de eso. En cualquier caso, se encontraban en un bar abarrotado de gente así que nada malo podía pasar mientras estuvieran allí dentro. Una nueva idea se le pasó por la cabeza... ¿y si esos dos tíos eran pareja? - ¿Y qué haces cuando tienes una cita con una chica? - preguntó con curiosidad - Una cita de verdad, quiero decir - se apresuró a aclarar pues ella no consideraba aquello como una cita. Era... una feliz casualidad.

- Hace mil años que no tengo una cita aunque... bien mirado creo que nunca he tenido ninguna - comentó riendo y dando otro trago al whisky. ¿Cómo iba a plantearse siquiera tener pareja formal si tenía que ocultar su naturaleza mágica? Otra opción era buscar entre los magos del Callejón Diagon o Hogsmeade pero... - Ahora mismo tengo otras cosas de las que ocuparme - "como mantenerme a salvo", se dijo a sí misma - No tengo paciencia para "crear" una relación - se encogió de hombros con resignación. Se vendía realmente mal a alguien que quisiera algo serio. Si la señora Perkins le hubiera escuchado, le hubiera dado un buen tirón de orejas.


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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Sáb Jul 01, 2017 2:05 am

- ¡Genial! Entonces deberemos programar una cata de cervezas. Intentaré conseguir algunas de las cervezas que más me gustaron de los países que visité… aunque las cervezas de América serán un parto –le dijo con una gran sonrisa aunque al final terminó riendo. Era bastante obvio que él no tenía idea de lo que era realmente el dolor de un parto y, hasta donde parecía, Ainé tampoco, pero estaba seguro de que entendería la expresión- Y me anoto al Whisky. Creo que Ior también podría estar interesado. No es un mal tipo, sólo algo intenso –lo justificó, a sabiendas de que si había llegado al Twitter de Ainé había sido precisamente por estar revisando el Twitter de él.

Cuando estaba botando el aire para recibir un buen golpe de parte de la chica, ella simplemente se mostró sorprendida, cosa que le hizo reaccionar, sin embargo luego lo tomó tan a la ligera que ya no sabía realmente qué hacer al respecto. Molaba. Ainé era un poco menos recatada que algunas de las chicas que había conocido y eso estaba sumando bastantes puntos a los motivos por los cuales le agradaba haberla conocido, así que dedicó un brindis hacia ella antes de acompañarle en un sorbo del Jack.

Ante su comentario sobre lo perjudicial que podía ser una “follamiga”, no pudo evitar sonreír y bajar la mirada para esconder esa sonrisa, sin embargo no fue nada misterioso con ella pues al poco explicó su reacción.

- No es así cuando ambas partes tienen claro qué esperar. No soy un casanova o algo así, sin embargo he viajado tanto que he tenido bastantes oportunidades. En todas las ocasiones ellas sabían que yo estaba de paso, así que desde el principio estaba claro que todo acabaría mas temprano que tarde así que lo tuve fácil –explicó alzando los hombros desinteresadamente.

Por el mismo giro de la conversación, ella quiso saber sobre cómo era en una cita y Rhett no pudo evitar mostrar la misma sonrisa anterior, un poco tímida, que escondió una vez más bajando la mirada, aunque la diferencia esta vez fue que no levantó el rostro inmediatamente, sino que más bien lo escondió en un largo sorbo de Jack mientras le escuchaba hablar.

- Solo una vez tuve una relación que podríamos llamar “de verdad”. Ella tenía una granja en Chile y semana por medio venía a visitarla su padre, así que solíamos mantenernos escondidos pues nadie hubiera aprobado una relación entre una señora de su clase social y un extranjero que llegó casi mendigando. Nuestras citas solían ser en casa… nada sorprendente. Cocinar, tomar un buen vino y acabar en la cama. Siempre he sido cuidadoso –solo en este punto volvió a alzar la mirada, con una mueca que fruncía sus labios y le daba una expresión que demostraba que realmente no era algo del todo agradable- , sin embargo un día cualquiera ella me dijo que estaba embarazada. No sabía en qué momento había cometido un error, como te dije, usaba protección, siempre he sido casi obsesivo sobre usar preservativo así que la noticia fue un shock, pero al final terminé alegrándome y proponiéndole a ella el darle la doble ciudadanía al bebé… pero todo se terminó cuando me confesó que el niño era de su marido. Aquel que yo pensaba que era su padre en realidad era su marido y ella jamás se molestó en aclarármelo. Comprenderás que luego de eso nunca más quise tener una cita –finalizó con una sonrisa triste que le hizo bajar la mirada un momento, aunque pronto la alzó con la misma sonrisa transformada a una mas optimista- Aunque ha pasado tanto tiempo después de eso que si ahora me lo preguntaras… creo que te decepcionaría que saber que pienso de una forma más bien tradicional. Prefiero una salida al cine, a cenar a un restaurant o un picnic en algún paisaje precioso… supongo que son pocas las sorpresas que podrás encontrar en mi –“omitiendo el que soy un mago y la luna llena me convierte en un hombrelobo” pasó por su cabeza, lo que le hizo sonreír divertido.

- Pero te entiendo, también estuve muchos años sin las ganas de “crear” una relación. La que tuve simplemente surgió de la nada y se esfumó con aún más celeridad. Estoy casi seguro de que si tuviera los ojos marrones ella jamás se hubiese fijado en alguien como yo –agregó riendo- ahora… no lo sé. No lo he pensado. No conozco demasiada gente como para estar interesado en alguien y, sinceramente, creo que las relaciones simplemente deberían darse. Si alguien se interesa en mi y yo en ese alguien será máravilloso, pero no es algo que me apure en realidad. Tanto tiempo viajando te enseña a adorar tu soledad –de un solo trago vació el whisky haciendo que los hielos tintinearan en el fondo, sonido que se perdió por lo estridente de la música pues ahora al DJ le había dado por tocar alguna especie de electro rap.



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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Ainé Perkins el Dom Jul 02, 2017 4:32 am

Ainé escuchaba fascinada la historia del malogrado romance de Rhett con la mujer de la granja en Chile. Aunque no quería reconocerlo, le gustaban tanto los culebrones como a su propia madre y aquella historia tenía todos los componentes como para rodar una telenovela de cientos de capítulos. Observó con atención las expresiones y gestos de Rhett; parecía que esa historia aún le afectaba o cuanto menos, no le resultaba agradable contarla. Podía entenderlo y por ello decidió que no era el momento de ahondar en detalles aunque tenía algunas preguntas. Quizá cuando estuvieran en mitad de aquella futura cata de cervezas.

- Menuda... - omitió uno de los calificativos que se le venían a la mente; algo le decía que Rhett no era de los que se desahogan insultando a sus ex y que prefería dejar el tema a un lado - No pasa nada por ser tradicional - dijo encogiéndose de hombros, rebuscando en su mente alguna historia personal con la que apoyar sus palabras. La verdad es que su pasado sentimental eran más bien jirones de revolcones aquí y allá sin más trascendencia que la del propio momento - Una vez fui con un chico al cine pero la película era aburrida así que... - interrumpió su relato, no quería mostrarse ante Rhett como una chica que solía hacer cualquier cosa en cualquier sitio - Un día, hice un picnic con un chico en un parque y fue muy divertido - siguió hablando con alivio al haber encontrado algo decente que contar - Hicimos nosotros los sandwiches pero nos quedaron horribles porque quisimos experimentar con distintas salsas e ingredientes. Al final fuimos a comprar unas hamburguesas pero nos reímos mucho -. Ainé reflexionó unos instantes, ¿qué fue de aquel chico? No recordaba qué ocurrió después.

- Yo no tengo miedo a la soledad como mucha gente - dijo Ainé asintiendo ante las palabras de Rhett, doblando una pierna para colocar la planta del pie en el asiento como si estuviera sentada en un banco del parque - Quizá porque asocio la soledad a la libertad - se encogió de hombros con una sonrisa. A ese momento tan sólo le faltaba un cigarrillo para ser perfecto pero la dichosa ley antitabaco ya no permitía fumar en los bares - Cuando se tiene pareja, hay que ceder y hacer cosas por la otra persona o eso tengo entendido - dijo como si aquello fuera lo más latoso del mundo - No soy tan entregada como para eso - explicó apurando su vaso de whisky.

Ainé se puso en pie mientras dejaba el vaso vacío sobre la mesa, junto al de Rhett. - Y ahora vamos a gastar un poco de energía -. Tras quitarse la chaqueta, tomó las manos de Rhett y tiró de él para que se levantara. Después, se escabulló entre la gente hasta encontrar un hueco y se puso a saltar sin control levantando los brazos y sacudiendo el cabello salvajemente, esperando que Rhett la siguiera. Quería sacar al chico rebelde que había bajo la apariencia del yerno perfecto.


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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Lun Jul 03, 2017 2:19 am

“Menuda telenovela”, “menuda mierda” o “menuda zorra” eran cosas comunes que la gente expresara luego de contar su historia. Incluso Cosmas había reaccionado de muy mala manera al haberse enterado de ella, llamándola de todo así que la reacción de Ainé no le resultaba demasiado extraña. Tal vez por eso es que prefería no contarla demasiado a menudo, simplemente cuando la pregunta era directa o algo así, porque también se había encontrado con un “serás gilipollas” y derivados que en realidad no le agradaban nada. Simplemente era algo que había pasado y ya, la culpa era de ambos al final, de él por no preguntar y de ella por no ser abiertamente honesta. Aún así agradeció que Ainé cambiara el tema rápidamente, sin embargo ella empezó con una historia que quedó sin continuar.

- Así que… ¿Qué? –preguntó con su curiosidad habitual pues se encontraba bastante intrigado de saber qué continuaba. “así que tomé mis cosas y me fui”, “así que nunca más quise verlo”, “así que terminé chupándosela en medio de un cine”… no tenía idea, pero la verdad es que su lado cotilla quería saber qué había pasado, pero ella continuó como si nada con otra historia que le hizo reír por lo bajo.

- ¡No pueden haber tenido tanta mala suerte como para no haber acertado en nada! –exclamó divertido, sabiendo que a él probablemente jamás le pasaría algo así pues prefería irse por los sabores tradicionales en vez de probar cosas nuevas.

Asintió con la cabeza cuando dijo que no temía a la soledad. Era cierto, hay gente que le teme y era más bien raro encontrarse con personas que realmente abrazaran la soledad como una buena compañía, así que asintió nuevamente cuando le dijo que para ella significaba libertad pues tenía que concederle que en ese sentido los dos eran similares, sin embargo su continuación le hizo reír.

- Tener una relación no es tan malo como lo haces sonar –le explicó divertido- a veces hay cosas que ni siquiera crees que podrían gustarte y terminas descubriendo nuevos lados de ti mismo. Como en el sexo –no pudo evitar fruncir los labios un segundo- he tenido amigas que no descubrieron que les iba el sexo duro hasta que alguien les hacía descubrirlo por su cuenta –convenientemente evitó decir que algunas de esas chicas lo habían descubierto con él, quién ciertamente era muy distinto una vez que su lado más instintivo salía a la luz pues tendía a jalar del cabello y dar nalgadas- con las relaciones es similar. No se trata de dejar de ser tu misma, sino de encontrar a quién es tu complemento, alguien que potencia lo mejor de ti y te ayuda a mejorar en lo que eres peor. Al menos eso es lo que he notado en todas las parejas estables que he conocido –finalizó, alzando los hombros y dándose cuenta de que ella acababa de finalizar su whisky.

Durante un segundo pensó en llamar al camarero y pedir otro, pero luego recordó que le había dado su palabra de que bailarían y sus condiciones se habían cumplido. Ambos vasos estaban en la mesa sin nada de alcohol en ellos así que supo lo que se venía inmediatamente en el momento en que ella se levantó, así que también se quitó todo aquello que le estorbaría en la pista de baile (chaqueta, gorro y bufanda) y los dobló ordenadamente, sin saber dónde dejarlos y mirándola a ver si ella le daba una pista.

Dejó que ella le arrastrara a la pista de baile y se fue dándose golpes con la gente que parecía no notar que no estaban solos hasta que ella se detuvo y él simplemente se paró en frente sin saber qué hacer momentáneamente, así que la observó unos segundos dando saltos como si estuviera electrocutándose antes de largarse a reír- ¡Jamás he bailado algo así, no tengo ni idea de cómo hacerlo! –le gritó para hacerse oír entre la multitud así que simplemente empezó a seguirle en el desenfrenado ritmo de la música, moviendo la cabeza, los brazos y las caderas intentando no sentirse del todo estúpido, dándose cuenta de que en realidad no era tan difícil, era cosa de simplemente liberarse y dejar que su energía hiciera el resto, así que cerró los ojos y casi sin darse cuenta empezó a moverse de forma tan frenética como lo hacía ella.



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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Ainé Perkins el Sáb Jul 08, 2017 11:02 am

Entre salto y salto, Ainé moría de risa ante el desconcierto inicial de Rhett, que se sinceró en medio de la pista de baile asegurando que no tenía ni idea sobre qué hacer. Por fin, pareció entender que en realidad, no había nada que aprender y pronto los dos daban saltos y se sacudían entre la gente sin seguir un ritmo demasiado definido. A su alrededor, la gente hacía lo mismo que ellos así que se vieron inmersos en aquella energía que fluía entre personas que simplemente liberaban energía y se divertían sin juzgar a nadie. No tenía nada que ver con el tipo de energía que se percibía en otro tipo de locales y Ainé se preguntó si Rhett estaría sintiendo lo mismo que ella o simplemente se debía a su sangre mágica.

- ¿Lo notas? - se atrevió a decirle sin dejar de dar saltos a su lado, con los cabellos más revueltos que si se acabara de levantar. No especificó y dejó simplemente que el hombre respondiera si es que quería hacerlo. El DJ, viendo que la gente se venía arriba conforme pasaban las canciones, no bajó el ritmo sino que siguió pinchando los temas con más ritmo. Tras un buen rato saltando, bailando y topando con la gente que tenían alrededor, Ainé tomó el brazo de Rhett para decirle: - ¡Tengo sed, vamos a pedir algo de beber! -. Y sin esperar respuesta por parte de él, se dirigió hacia la mesa que habían estado ocupando para descubrir que algo había pasado: les habían robado sus cosas.

Rápidamente y abriéndose paso entre la gente, buscó a Rhett con expresión más alarmada que furiosa en el rostro. ¡Tenía la varita en el bolsillo interior de la chaqueta! ¿Qué iba a hacer? Tendría que acudir al Ministerio de Magia a notificarlo y quizá tendría consecuencias. - ¡Rhett, nos han robado! ¡Nos han robado! - repitió en voz alta por si le había escuchado. Profundamente molesta, regresó al lugar en el que habían estado sentados y retiró las sillas con brusquedad por si acaso sus enseres se habían caído al suelo. El corazón le dio un vuelto al ver algo arrugado: era el gorro de Rhett pero ni su chaqueta, ni el abrigo ni la bufanda.

- ¡Joder! - exclamó Ainé. Su primer impulso fue dirigirse hacia la barra para hacer un escándalo pero entre la música y la afluencia de gente, hubiera sido algo simplemente estúpido. - ¿Qué hacemos? - preguntó - No podemos denunciar el robo de unas prendas de ropa, se van a reír en nuestra cara - dijo dejando clara cuál era la opinión que tenía sobre la policía de Londres. Lo que sí debería hacer era quizá avisar en el Ministerio de Magia, ¿y si el muggle que les había robado intentaba hacer algo con su varita? Además, necesitaba ir al Callejón Diagon a por una varita nueva. Pero todo eso tendría que esperar al día siguiente: a esas horas de la noche todo estaba cerrado y obviamente no podía ir con Rhett al Ministerio de Magia ni a por una varita.


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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Mar Jul 11, 2017 9:17 pm

Se encontraba rebotando entretenido, con los ojos cerrados y sin pensar realmente en qué sucedía alrededor cuando la voz de ella le interrumpió incluso por encima de la música.

Le miró mientras asentía con la cabeza y pronto lo reafirmó con su voz- !Si! -porque aunque en realidad no había sentido ni una mierda, estaba disfrutando de verdad de ese momento en trance y no quería ser importunado.

Al que le viera pensaría que Rhett estaba muy drogado, porque este simplemente había cerrado los ojos y nuevamente había vuelto a rebotar entre la gente mientras se dejaba llevar por el sonido de la música, abriendo los ojos de vez en cuando sólo para mirar alrededor y largarse a reír ante el ridículo que los demás hacían y ocasionalmente buscando con la mirada con Ainé, a quién le sonreía si acaso se encontraban sus ojos.

No sabía cuanto rato llevaban así, pero después del sobresalto inicial tenía que admitir que se estaba cansando y, por qué no decirlo, aburriéndose también, así que sus saltos eran cada vez menos inspirados y también había dejado de mover el cuerpo completo, además los empujones ocasionales lo tenían bastante al borde, así que simplemente agradeció cuando la chica le llamó la atención para salir de ahí, a lo que asintió efusivamente y empezó a moverse entre la multitud incluso antes de notar que la chica hacía lo mismo.

Para alguien tan poco acostumbrado a moverse entre la multitud le costó horrores hacerse paso, así que cuando llegó a la mesa y vio a Ainé supo que algo no andaba bien.

- ¿Qué pasa? -preguntó alarmado, llevándose la mano inmediatamente al pecho (ahí donde debería tener su varita si acaso no se hubiera quitado la chaqueta) cuando ella le soltó la bomba.

- Me… -no terminó la frase, pero contenía palabras mal sonantes, así que simplemente empezó a mirar sobre las sillas, bajo ellas y bajo la mesa. Dejó a Ainé sola al girarse para alcanzar al primer mesero que halló- ¡Ey! Hemos dejado nuestras cosas en la mesa y ahora ya no están ¿Hay alguna posibilidad de que uno de ustedes las guardara?

La respuesta del chico (que incluyó una risotada y una frase sardónica) no le dejó demasiado conforme, así que simplemente aceptó que sus cosas estaban perdidas y que, lamentablemente, su varita se encontraba entre ellas.

Volvió hasta donde Ainé para preguntar lo mismo a los chicos que estaban en la mesa junto a ellos.

- ¡Ey! ¿Viste a alguien que tomara unas chaquetas que estaban acá?

- Nada, tío… pero si quieres le das una calada a esto y ya no la vas a necesitar.

Aunque no era lo que necesitaba, la buena disposición del tipo al entregarle el porro le hizo reír y negó con la cabeza.

- No gracias, tío. Si encuentro mi chaqueta te invito a una ronda, ¿Vale? -le prometió ganándose unos aplausos del grupo cuando se volteaba hacia Ainé nuevamente.

- Vale, nos robaron… aún tengo mi móvil y la billetera pues las traía en los bolsillos del pantalón. Espera... -se cortó a mitad de frase, pues repentinamente se le había ocurrido algo.

Sintiéndose brillante, buscó a Cosmas en la marcación rápida. Como un importante auror y miembro de la seguridad mágica nacional él tal vez tuviera mejores ideas sobre qué hacer. Gritando para hacerse oír entre la música, chilló en cuanto Iorwerth respondió.

- ¡Ior! Me acaban de robar la chaqueta
- ¿Estás herido? ¿Tenías algo importante en ella? ¿Documentos?… ¿Condones? -a pesar del ruido pudo notar que él se estaba burlando
- Tenía los documentos y el teléfono conmigo... pero ya sabes que guardo en el bolsillo interior…
El silencio a través de la línea le hizo despegarse el teléfono de la oreja para ver si se había ido la señal, pero la llamada seguía en curso, era sólo que Ior estaba meditando su respuesta y se la dio en cuanto este hubo puesto el teléfono nuevamente en su oído.  
- ¿La varita?
- Si, joder… estoy en un bar de mala muerte con Ainé, la chica de Twitter y me la han robado. ¿Alguna idea?
- ¿Viste quién lo hizo? -miró ceñudo hacia el lado del teléfono, como si acaso Iorwerth pudiera notarlo. Si hubiera visto no se la hubieran robado, ¿No?
- No…
- ¿Una silueta?
- No… estaba bailando -terminó confesando en voz baja, ante lo que Ior se largó a reír.
- Okey -dijo él, intentando recuperar la seriedad- ¿Hace cuánto pasó? ¿Cuál es la dirección y qué chaqueta era?
- No hace más de 20 minutos, no tengo ni la más puta idea y era la bonita, Ior, la gris...
- Okay, pregúntale a tu novia la dirección en donde estaban. ¿Es un bar muggle?
Ni siquiera se molestó en aclararle que no era su novia porque en realidad estaba asombrado de la actitud de su amigo.
- ¿En serio? ¿Vendrás? Merlin, ¡Te amo! Si no fuera imposible te daría un hijo. Te mando la dirección por teléfono. Y si, es un bar para gente normal...
- No iré a verte, haré una ronda alrededor, calculando cuanto alguien se podría haber alejado en 20 minutos. Veré en internet por venta de chaquetas, alguna esquina de tráfico de itemes, etc. Haré lo que pueda.
- Vale, vale, te envío la dirección por mensaje. Igual esperaba que me dijeras que sería mas fácil, no se, un accio varita o algo así -dijo riéndose.
- ¿En 20 minutos de radio? -le preguntó riendo- Por cierto, espero que no estés hablando delante de muggles o en este momento ya todos te estarán mirando.
- Todo está lo suficientemente ruidoso y nadie me presta atención -le aclaró divertido, pero pronto recordó a su compañera- excepto…
- ¿La novia? Espero que no sea muggle
- Dios, Ior, no es mi novia -contestó riendo.
- Okay, follamiga... Bueno, mándame la dirección y sigues disfrutando, yo haré lo que pueda. Cualquier cosa te llamo. No pierdas el teléfono
- Intentaré no perder los pantalones esta vez. Gracias, precioso.
- De nada, guapetón.

Se dedicó a toquetear su teléfono para enviarle la ubicación a Cosmas y así no mirar a Ainé aún cuando no sabía cuánto había escuchado esta o si acaso había entendido algo. Es decir, las probabilidades de que hubiera escuchado eran mínimas y entendido su referencia mágica aún menores, sin embargo no podía evitar sentirse alerta y por ello es que finalmente la miró, intentando evaluar cuál era el nivel de daño, pero simplemente parecía que la chica no se había enterado de nada. "Gracias a Dios misericordioso por la música" se dijo a si mismo, incluso cuando él realmente no era un creyente. Se acercó para comentarle que había llamado a Ior cuando se le pasó otra cosa por la cabeza.

- ¿Ainé? ¿Traías tu móvil contigo o está en la chaqueta? Porque si estaba en tu chaqueta aún podemos usar el GPS para encontrar nuestras cosas -dijo, levantando su propio teléfono y señalándolo con la otra mano. Tal vez el GPS indicara que ni siquiera habían sacado sus cosas del pub, así que podían dedicarse a buscarlas o incluso podía molestar (nuevamente) a Ior para que fuera este quién hiciera el "Accio Varitas" hasta que las localizaran.



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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Ainé Perkins el Sáb Jul 22, 2017 8:03 am

Ainé vio cómo Rhett pasaba por las mismas fases que ella: preguntando al camarero, a los chicos que había sentados cerca de donde habían estado ellos, comprobando el espacio... pero sin embargo, él no llegó a la parte de la ira y la desesperación, fase en la que se encontraba Ainé, sino que sacó su teléfono móvil del bolsillo y pareció llamar a alguien a quien conocía a juzgar por los gestos de su cara. No pudo escuchar nada de lo que habló pero pensó que seguramente tendría a un amigo en la policía muggle o algo por el estilo, lo que no tranquilizó precisamente a la irlandesa. En el remoto caso de que recuperaran sus cosas, ¿cómo explicaría lo de la varita? No podía explicarlo: simplemente la retendrían y la obligarían de una vez por todas a identificarse como bruja mediante la humillante marca en el brazo.

Al fin y tras colgar, se dirigió a ella para preguntarle si llevaba el teléfono consigo, sin darle ni sola explicación acerca de con quién había estado hablando. Ainé se convenció así de que tenía contactos en la policía o quizá en el ministerio muggle y no quería delatar a quien quiera que fuera que había pedido ayuda. - Está en la chaqueta - dijo con cierta ansiedad en la voz. A diferencia de otras personas de su edad no solía estar demasiado pendiente del teléfono y por eso muchas veces lo llevaba en la chaqueta y no en el bolsillo del pantalón - Pero nunca tengo activada la ubicación - agregó rápidamente sin estar segura de si realmente activaba esa opción o no.

Por un lado, resultaría tremendamente genial que pudiera regresar a casa con sus cosas y en especial, con su varita, pero por otro lado, si milagrosamente gracias al GPS encontraban las chaquetas y Rhett veía la varita... ¿qué iba a decirle? ¿Que coleccionaba palos del suelo? ¿Que era un trastorno no diagnosticado todavía? Tendría que resignarse a decirle la verdad y apechugar con su reacción aunque Ainé pensó que parecía un hombre de mente lo bastante abierta como para aceptar y entender que su compañera de cervezas era una bruja.

- Vamos a salir a la calle, me estoy agobiando - pidió la irlandesa, echando a andar hacia la puerta sin esperar una respuesta por parte de Rhett. En la calle hacía frío para estar sin chaqueta pero eso no pareció echar para atrás a Ainé, quien palpó sus bolsillos hasta dar con su tabaco y un mechero. De la misma forma en que casi nunca llevaba el móvil en los bolsillos, los cigarrillos siempre la acompañaban. Encendió uno con nerviosismo, pensando en si le quedaba algo de dinero mágico para comprar otra varita, y miró a Rhett. - ¿Qué hacemos? Se me han quitado las ganas de bailar... - confesó con gesto agrio.


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Re: Redes sociales y destilados ilegales (Ainé Perkins)

Mensaje por Rhett Poulsen el Miér Ago 02, 2017 8:34 pm

Ainé sólo podía suponer que él no había llegado a la fase de la desesperación y la ira… pero sólo porque se estaba conteniendo. En serio, Rhett se iba sintiendo cada vez más furioso a medida de que empezaba a perder las esperanzas.

Realmente había tenido la ilusión de que Cosmas le dijera “es fácil, haces este hechizo que no necesita de varita y esta volará directo a ti”, no un “buscaré en internet a ver si alguien la está vendiendo” y mucho menos esperaba de Ainé el escueto “nunca tengo activada la ubicación”. A menos de que encontrara la forma de que el DJ pusiera un alto en la música y todos se quedaran en silencio (cosa que no creía posible) no tenía veía ninguna forma en la que pudiera ubicar el teléfono de la chica y con ella su varita, así que no le quedaría más remedio que hacer la denuncia.

Primero tendría que comprar una nueva varita. Eso quería decir que necesitaba a alguien que si tuviera una (y que no estuviese oculto) para que le llevara a Diagon, lo que implicaba tener que pedirle a Cosmas que lo llevara cual niño pequeño (para el caso bien podían ir de la manita y él llamarle papá) o pedirle la varita a su hermana y arriesgarse a que, en vez de abrir el muro de Diagon, le pusiera orejas de conejo… otra vez, porque él y la varita de su hermana no se llevaban nada bien ¿No se supone que por una relación de sangre debería funcionar? Tal vez Nat fuera adoptada… paró de divagar cuando se dio cuenta de que se estaba riendo solo desde que había visualizado la escena de él mismo (pero de 1,50 mt) tomado de la mano de un Cosmas de más de 2 metros que lo guiaba con indiferencia hasta Ollivanders y que probablemente debía parecer estúpido ahora que reía de su teoría de la adopción de su hermana, además aún tenía otro punto mas por solucionar.

¿Cómo explicaría que había perdido su varita? “Ah, es sólo que me he vuelto un adicto a las redes sociales y quedé con una chica extraña a beber, así que la tía me llevó a la pista de baile del que probablemente sea el pub mas cutre de todo Londres y paf, me robaron la chaqueta que contenía mi varita”. Vale, en realidad no sonaba tan mal, pero realmente esperaba que el mago que tuviera que registrar eso supiera que demonios era una red social porque tratar de explicarle algo así a un mago siempre tiraba para largo… y en realidad era aún peor pensar que tal vez debería hacer la denuncia con los muggles.

- Merlín, no -gruñó en voz baja, sabiendo que debería llamar él mismo a la oficina de cooperación entre magos y muggles y explicar todo con detalle para que ellos le dijeran cómo tenía que proceder ahora legalmente. Merlín, él era un traidor así que no estaba seguro de cómo funcionaría todo en su caso. ¿Y si le tatuaban la M en el rostro por estúpido? Sentía como la ansiedad y la frustración comenzaban a subir lentamente por él, haciendo que sus dedos picaran y su cuerpo se sintiera extrañamente incómodo, como si la luna llena se estuviese acercando antes de tiempo, así que se afirmó de la mesa donde se supone que debían estar sus cosas. Por suerte ella le pidió salir, pues estaba a punto de volcar la misma sólo de rabia contenida.

- Bien -respondió, asintiendo y caminando tras ella. El aire frío le vino bien, eliminando las molestias en su cuerpo y mostrándole una nueva perspectiva. Tenía dinero suficiente para ir a Bélgica, atravesar Alemania y ver si aún podía contactar al traficante que conoció en su paso por Hungría (si acaso no estaba muerto). Con suerte le podía conseguir una varita mientras él se daba unos días de descanso en Austria mientras visitaba a algunos conocidos (que igual ya venía siendo hora).

Con la cabeza en otra parte ni siquiera notó que Ainé había sacado un paquete de cigarrillos hasta que el clickeo característico del mechero le distrajo y el fuego amarillento iluminando el rostro de Ainé terminó llamando totalmente su atención. ¿Tenía cigarrillos? Su rostro se iluminó como un niño el día de Navidad y se acomodó inmediatamente de manera de que el aire llegara a su espalda para así evitarse el olor del cigarrillo (algo que realmente no le gustaba).

- ¿Me das uno? -le pidió, evidentemente animado ante la idea de echar humo, pero su pregunta pareció bajar sus revoluciones. Sus ganas de bailar también se habían esfumado- Sinceramente… no tengo idea. En este momento sólo estoy frustrado y preocupado por tooodo el papeleo que tendré que hacer mañana si acaso mi chaqueta no aparece… -dijo, encendiendo el cigarrillo y dándole una calada larga, sabiendo que si ella preguntaba por qué era el papeleo él simplemente podía responder que había dejado la credencial de acceso en un bolsillo, porque un lugar que necesitara de credenciales de acceso sonaba como algo super interesante y super secreto y tal vez así se salvaría de dar explicaciones. - Y aún tengo que pagar la cuenta… ¿Querrás otro Whisky? Porque estoy malditamente seguro de que yo tomaré otro -agregó, antes de volver a darle una calada a su cigarrillo, apretando el puño para no agregar de que en realidad beber una copa más era para relajarse pues en realidad quería liarse a golpes con la mitad del personal del pub simplemente para dejar escapar un poco de frustración.



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